The Rocky Mountains are still there by my side
I cannot but remember how beautiful they are
My mind is surrounded by their charm
They are exactly as when I met them
Unique and special, majestic but distant too
Further as strong as my feelings
More than even before
I am still longing for you
As my dreams keep in the same direction
My silent is louder that the words I spoke once
I tried to forget your memory
I walk around the desert, I've been drawn into older lands
I tried the bitter sweet taste of unknown experiences
I looked at the moon and stars from different places
But traveling so far couldn’t make me forget what I wanted once
101 seems random, it is still new but reminds me about old memories.
Rockies, I can see you from an different place
I am not the same this time but you are
That's what only matters and all what I care about
Looking forward to meet you again, and not for a season
I wish to lose myself into your undescribable paths
I need to discover what is hidden in the middle of you
Show me the way to reach you
I refuse to take you as lost
Life showed me many times that it might not happen
sábado, 14 de octubre de 2017
miércoles, 29 de mayo de 2013
BOGOTA LANDSCAPE
Grey sky
I look out onto the terrace
and while walking in the streets
Mist hides the beauty
Of the world around me
Many thoughts
Mountains remind me of Colorado
Where trees and hills were baithed by sunlight
But this green
Everything here I see is dull
Almost pathetic in this overcast day
Now everything is different
As am I
As am I
That was a different season
Here, days are all the same
Everything is gray
Here, in the Bogota landscape
Just wondering...
How is one to forget
Memories of colored mountains
No longer existing in my present life
Shooting stars
That is what they are
That is what they are
My reality is Colombia
Bitter and Cold grey
Much like a friendship
I'm still dreaming with Longs Peak's love
Thank you Monserrate
but you don't need to be corteous
I don't expect your kindness
In the end, we'll say goodbye
As I did with the Rockies
And now everything is different
As am I
As am I
I look out onto the terrace
and while walking in the streets
Mist hides the beauty
Of the world around me
Many thoughts
Mountains remind me of Colorado
Where trees and hills were baithed by sunlight
But this green
Everything here I see is dull
Almost pathetic in this overcast day
Now everything is different
As am I
As am I
That was a different season
Here, days are all the same
Everything is gray
Here, in the Bogota landscape
Just wondering...
How is one to forget
Memories of colored mountains
No longer existing in my present life
Shooting stars
That is what they are
That is what they are
My reality is Colombia
Bitter and Cold grey
Much like a friendship
I'm still dreaming with Longs Peak's love
Thank you Monserrate
but you don't need to be corteous
I don't expect your kindness
In the end, we'll say goodbye
As I did with the Rockies
And now everything is different
As am I
As am I
martes, 10 de abril de 2012
Valor agregado
El ser humano es un ser esencialmente social, creado para relacionarse con sus semejantes. Y en este proceso de relacionamiento con otras personas, muchos pueden pasar de largo y otros pueden dejar una secuela, positiva o negativa, de corto o de largo plazo.
Si miramos el ejemplo de Jesús, vemos que en los tres años y medio de su ministerio terrenal, impactó la vida de muchísimas personas, con hechos y también con palabras. La Biblia nos llama a seguir sus pisadas y a edificarnos mutuamente. Todo lo que es la vida cristiana implica interacción con otras personas, y en ese proceso inevitable y maravilloso de la vida, estamos llamados a no pasar de largo, sino a dejar un legado que logre que dejar en las personas un cambio, una diferencia, algo que las edifique y no las deje iguales.
Es lo que yo llamaría el “valor agregado”, aquello que a raíz de habernos conocido, hace que la otra persona haya crecido aunque sea un poco, que la enriquece interiormente, que la hace más madura, o le acerca más a Cristo, o le permite ver las situaciones de la vida desde una nueva perspectiva.
No es el propósito de Dios que pasemos de largo en este peregrinaje, sino que – entre tantas otras cosas – su propósito también es que nos edifiquemos mutuamente, que nuestra sal no pierda su sabor, que bendigamos a los demás y transmitamos gracia a quienes comparten con nosotros la aventura de la vida, de modo a ser sembradores de ese “valor agregado” en nuestros próximos.
Pero para poder hacerlos, tenemos que ser portadores de ese “valor agregado”. Para dar, primero hay que poseer. Por eso, te animo a que no seas una persona ordinaria, no vivas la vida con indiferencia o superficialidad, sino sé siempre alguien que tiene algo valioso para dar o compartir. Busca que tus temas de conversación sean relevantes, que tus ideales no se queden en palabras sino pasen a la acción, que los problemas te inspiren a buscar soluciones y, sobre todo, que el amor de Dios fluya a través de todo lo que vivas. Este es el mayor “valor agregado” que puedas canalizar.
Si miramos el ejemplo de Jesús, vemos que en los tres años y medio de su ministerio terrenal, impactó la vida de muchísimas personas, con hechos y también con palabras. La Biblia nos llama a seguir sus pisadas y a edificarnos mutuamente. Todo lo que es la vida cristiana implica interacción con otras personas, y en ese proceso inevitable y maravilloso de la vida, estamos llamados a no pasar de largo, sino a dejar un legado que logre que dejar en las personas un cambio, una diferencia, algo que las edifique y no las deje iguales.
Es lo que yo llamaría el “valor agregado”, aquello que a raíz de habernos conocido, hace que la otra persona haya crecido aunque sea un poco, que la enriquece interiormente, que la hace más madura, o le acerca más a Cristo, o le permite ver las situaciones de la vida desde una nueva perspectiva.
No es el propósito de Dios que pasemos de largo en este peregrinaje, sino que – entre tantas otras cosas – su propósito también es que nos edifiquemos mutuamente, que nuestra sal no pierda su sabor, que bendigamos a los demás y transmitamos gracia a quienes comparten con nosotros la aventura de la vida, de modo a ser sembradores de ese “valor agregado” en nuestros próximos.
Pero para poder hacerlos, tenemos que ser portadores de ese “valor agregado”. Para dar, primero hay que poseer. Por eso, te animo a que no seas una persona ordinaria, no vivas la vida con indiferencia o superficialidad, sino sé siempre alguien que tiene algo valioso para dar o compartir. Busca que tus temas de conversación sean relevantes, que tus ideales no se queden en palabras sino pasen a la acción, que los problemas te inspiren a buscar soluciones y, sobre todo, que el amor de Dios fluya a través de todo lo que vivas. Este es el mayor “valor agregado” que puedas canalizar.
miércoles, 11 de mayo de 2011
EL PARTO DEL FUTURO
En contextos distintos e incluso más trascendentales, a nuestra generación le toca enfrentar un desafío de la misma relevancia de aquellos próceres de la gesta patriótica del 14 y 15 de mayo de 1811, que nos dio hizo independientes como nación.
Es inadmisible negar la deuda histórica que los paraguayos tenemos con nosotros mismos, porque es claro que no llegamos a ser lo que tenemos que ser y generación a generación pasa, casi con indiferencia, sin que haya un vuelco generacional que nos permita direccionarlos hacia la grandeza a la que el Paraguay emancipado en 1811 apuntó.
Los fundadores de nuestra Patria, como consta en la ratificación de nuestra Independencia en 1842, soñaron con una “nación fuerte, populosa, fecunda en recursos y en todos los ramos…”.
Se hace necesario reconstruir el ideal de Nación fuerte que únicamente se puede construir individualmente en el contexto de un esfuerzo mancomunado de toda la familia paraguaya, y significa ese orgullo sano de sentirse paraguayos, no como aspiración personal, sino como un logro nacional.
Paraguay - Nación fuerte, como lo soñaron los pioneros de nuestra Libertad, es una materia aún no aprobada. Paraguay pujante e inclusivo, Paraguay con desarrollo y oportunidades para todos, Paraguay referente y ejemplo entre las naciones, todos estos lemas son estrellas a alcanzar y desafíos que nos deben mantener intranquilos hasta salir del letargo y hacerlo florecer en la Conciencia Nacional.
En los albores de nuestra patria, uno de nuestros predecesores, Juan Andrés Gelly, publicó un libro titulado “El Paraguay, lo que es, lo que fue y lo que será”. Esa concepción necesitamos tener: un horizonte amplio que no se quede en el recuerdo del ayer o en la crítica del hoy, sino tenga en claro la esperanza firme de un futuro, que se construye desde el presente.
Perdimos muchas oportunidades históricas, nos restringimos a lamentar el pasado, y asumimos el presente con indiferencia, sin proyectar un futuro de gloria para nuestro país, tal vez, por la desesperanza de no tener la capacidad de ver más allá de la realidad limitante.
Con los ojos de la fe, podemos cerrar las páginas del pasado doloroso y mirar hacia delante. Necesitamos dar a luz el Paraguay que se viene, el país que es posible, pero que debemos construir.
El parto del futuro es doloroso y sangra, como diría el ilustre poeta paraguayo José Luis Appleyard. Pero si duele y sangra, también es cierto que hay un futuro por alumbrar. Si no nos direccionamos a ello, con la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve, perderemos la oportunidad que Dios nos brinda en nuestro peregrinaje por esta tierra, de hacer algo relevante, de cambiar un destino y dejar un legado que trascienda las generaciones, como lo hicieron los próceres de Mayo.
Es doloroso y sangra creer sin ver aún y actuar con una visión de largo plazo, que no se limite a un presente de inercia y supervivencia. Es doloroso y sangra tener esperanzas en expectativas tan altas y perseverar en el sueño a pesar del contraste con lo que ven los ojos naturales. Es doloroso y sangra trabajar por un fin más grande que cada uno de nosotros.
Pero si es doloroso y sangra, así también es valiente y heroico, como aquellos gestores de la Independencia Nacional, quienes se atrevieron a quebrar las cadenas que ataban al país de su tiempo, y hoy nos empujan a despertar de la visión de un país con futuro y esperanza para las generaciones que vendrán.
Y como difícil y lejano que parece, del mismo modo es posible y requiere de nuestra fe y paciencia, de nuestro esfuerzo y trabajo para ir haciéndolo una realidad y una obra que se prolongue en quienes nos sucedan.
Publicado por la Revista SomosUno - Edición Mayo 2011
Es inadmisible negar la deuda histórica que los paraguayos tenemos con nosotros mismos, porque es claro que no llegamos a ser lo que tenemos que ser y generación a generación pasa, casi con indiferencia, sin que haya un vuelco generacional que nos permita direccionarlos hacia la grandeza a la que el Paraguay emancipado en 1811 apuntó.
Los fundadores de nuestra Patria, como consta en la ratificación de nuestra Independencia en 1842, soñaron con una “nación fuerte, populosa, fecunda en recursos y en todos los ramos…”.
Se hace necesario reconstruir el ideal de Nación fuerte que únicamente se puede construir individualmente en el contexto de un esfuerzo mancomunado de toda la familia paraguaya, y significa ese orgullo sano de sentirse paraguayos, no como aspiración personal, sino como un logro nacional.
Paraguay - Nación fuerte, como lo soñaron los pioneros de nuestra Libertad, es una materia aún no aprobada. Paraguay pujante e inclusivo, Paraguay con desarrollo y oportunidades para todos, Paraguay referente y ejemplo entre las naciones, todos estos lemas son estrellas a alcanzar y desafíos que nos deben mantener intranquilos hasta salir del letargo y hacerlo florecer en la Conciencia Nacional.
En los albores de nuestra patria, uno de nuestros predecesores, Juan Andrés Gelly, publicó un libro titulado “El Paraguay, lo que es, lo que fue y lo que será”. Esa concepción necesitamos tener: un horizonte amplio que no se quede en el recuerdo del ayer o en la crítica del hoy, sino tenga en claro la esperanza firme de un futuro, que se construye desde el presente.
Perdimos muchas oportunidades históricas, nos restringimos a lamentar el pasado, y asumimos el presente con indiferencia, sin proyectar un futuro de gloria para nuestro país, tal vez, por la desesperanza de no tener la capacidad de ver más allá de la realidad limitante.
Con los ojos de la fe, podemos cerrar las páginas del pasado doloroso y mirar hacia delante. Necesitamos dar a luz el Paraguay que se viene, el país que es posible, pero que debemos construir.
El parto del futuro es doloroso y sangra, como diría el ilustre poeta paraguayo José Luis Appleyard. Pero si duele y sangra, también es cierto que hay un futuro por alumbrar. Si no nos direccionamos a ello, con la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve, perderemos la oportunidad que Dios nos brinda en nuestro peregrinaje por esta tierra, de hacer algo relevante, de cambiar un destino y dejar un legado que trascienda las generaciones, como lo hicieron los próceres de Mayo.
Es doloroso y sangra creer sin ver aún y actuar con una visión de largo plazo, que no se limite a un presente de inercia y supervivencia. Es doloroso y sangra tener esperanzas en expectativas tan altas y perseverar en el sueño a pesar del contraste con lo que ven los ojos naturales. Es doloroso y sangra trabajar por un fin más grande que cada uno de nosotros.
Pero si es doloroso y sangra, así también es valiente y heroico, como aquellos gestores de la Independencia Nacional, quienes se atrevieron a quebrar las cadenas que ataban al país de su tiempo, y hoy nos empujan a despertar de la visión de un país con futuro y esperanza para las generaciones que vendrán.
Y como difícil y lejano que parece, del mismo modo es posible y requiere de nuestra fe y paciencia, de nuestro esfuerzo y trabajo para ir haciéndolo una realidad y una obra que se prolongue en quienes nos sucedan.
Publicado por la Revista SomosUno - Edición Mayo 2011
jueves, 28 de abril de 2011
David Wilkerson, siervo de Dios
En un día como hoy, no puedo dejar de recordar a uno de los hombres de Dios que más marcó mi vida, a un hombre de Dios con mayúsculas, esforzado, valiente, apasionado, que jugó su vida por el Evangelio y por la obra de Jesús, con el amor que solo Dios puede poner en un corazón. A un hombre tajante y firme, de cuya boca siempre salía espada de dos filos. A quién otro podría estar refiriéndome, más que al queridísimo DAVID WILKERSON, quien ayer finalmente pasó a la eternidad, al encuentro perpetuo con su Amado Salvador.
David Wilkerson fue un hombre conforme al corazón, que nunca se dejó intimidar por el temor para callar la Palabra del Señor. Su amor y su compromiso a Dios lo motivaron a seguir sin reservas las directivas del Espíritu Santos para salvar almas para Cristo, por predicar la Palabra al costo que sea. Las adversidades nunca pudieron detener el ímpetu de este corazón apasionado y bravo por Jesús.
David Wilkerson era un amigo con Jesús. La incisividad de sus mensajes era el reflejo de la profundidad de su comunión con Dios. Su voz quebrada al dar los mensajes era el espejo de ese corazón quebrantado y que temblaba ante la Palabra de Dios, que prefería hablar antes que callar y ser consumido por dentro, que aunque lo que tenía para decir no siempre era dulce para el oído, prefería la aprobación de Dios ante que del hombre.
David Wilkerson sabía quién era Dios y entendía los tiempos. Sus palabras eran un desafío - incómodo muchas veces - en medio de una generación indiferente, apática, en medio del pecado que abunda, en medio de la tibieza, en medio del confort.
La iglesia que fundó en Nueva York, Times Square Church se encontraba en el centro mismo de la metrópoli, rodeada de la mundanalidad, pero como atalaya y testimonio vivo de que hubo un testigo de Jesús en medio de la inmundicia, que habló y no calló la palabra de verdad.
Su mirada penetrante de águila revelaba el testimonio de su vida santa y consagrada al Señor.
Sus libros "La visión", "La cruz y el puñal" y sus mensajes publicados en Internet constituyen un verdadero tesoro para el pueblo cristiano de estos tiempos, y la señal de que Dios habló en este tiempo y buscó (y sigue buscando) siervos y siervas que le respondan.
David Wilkerson estuvo en Paraguay en el 2005 y estuve presente para escuchcarlo, así como cuando visité su iglesia en Nueva York. De aquella visita a Paraguay, durante el Seminario "Renovando nuestra pasión por Cristo", me es imposible olvidar sus sabias palabras, que parafraseando, las transcribo:
"El día que yo esté delante de la presencia de Dios, Él no me va a preguntar cuántas iglesias fundé o cuántas almas gané o a cuántas prediqué. Solo sé que cuando esté delante de Él, me dirá: David, TE CONOZCO Y SÉ QUE ME CONOCÉS" (I know you and I know you know me).
Este gran siervo pasó ayer del campo de juego (donde todavía nos toca seguir) a las gradas de quienes nos antecedieron y motivan desde el cielo con su ejemplo.
Desde ayer, la Nube de Testigos tiene el privilegio de tener entre sus miembros a un auténtico amigo de Jesús, David Wilkerson.
Que su ejemplo siga, que su legado permanezca, motive, inspire e impulse, como lo hizo durante su precioso peregrinar entre nosotros.

DAVID WILKERSON
1931-2011
David Wilkerson fue un hombre conforme al corazón, que nunca se dejó intimidar por el temor para callar la Palabra del Señor. Su amor y su compromiso a Dios lo motivaron a seguir sin reservas las directivas del Espíritu Santos para salvar almas para Cristo, por predicar la Palabra al costo que sea. Las adversidades nunca pudieron detener el ímpetu de este corazón apasionado y bravo por Jesús.
David Wilkerson era un amigo con Jesús. La incisividad de sus mensajes era el reflejo de la profundidad de su comunión con Dios. Su voz quebrada al dar los mensajes era el espejo de ese corazón quebrantado y que temblaba ante la Palabra de Dios, que prefería hablar antes que callar y ser consumido por dentro, que aunque lo que tenía para decir no siempre era dulce para el oído, prefería la aprobación de Dios ante que del hombre.
David Wilkerson sabía quién era Dios y entendía los tiempos. Sus palabras eran un desafío - incómodo muchas veces - en medio de una generación indiferente, apática, en medio del pecado que abunda, en medio de la tibieza, en medio del confort.
La iglesia que fundó en Nueva York, Times Square Church se encontraba en el centro mismo de la metrópoli, rodeada de la mundanalidad, pero como atalaya y testimonio vivo de que hubo un testigo de Jesús en medio de la inmundicia, que habló y no calló la palabra de verdad.
Su mirada penetrante de águila revelaba el testimonio de su vida santa y consagrada al Señor.
Sus libros "La visión", "La cruz y el puñal" y sus mensajes publicados en Internet constituyen un verdadero tesoro para el pueblo cristiano de estos tiempos, y la señal de que Dios habló en este tiempo y buscó (y sigue buscando) siervos y siervas que le respondan.
David Wilkerson estuvo en Paraguay en el 2005 y estuve presente para escuchcarlo, así como cuando visité su iglesia en Nueva York. De aquella visita a Paraguay, durante el Seminario "Renovando nuestra pasión por Cristo", me es imposible olvidar sus sabias palabras, que parafraseando, las transcribo:
"El día que yo esté delante de la presencia de Dios, Él no me va a preguntar cuántas iglesias fundé o cuántas almas gané o a cuántas prediqué. Solo sé que cuando esté delante de Él, me dirá: David, TE CONOZCO Y SÉ QUE ME CONOCÉS" (I know you and I know you know me).
Este gran siervo pasó ayer del campo de juego (donde todavía nos toca seguir) a las gradas de quienes nos antecedieron y motivan desde el cielo con su ejemplo.
Desde ayer, la Nube de Testigos tiene el privilegio de tener entre sus miembros a un auténtico amigo de Jesús, David Wilkerson.
Que su ejemplo siga, que su legado permanezca, motive, inspire e impulse, como lo hizo durante su precioso peregrinar entre nosotros.

DAVID WILKERSON
1931-2011
lunes, 28 de junio de 2010
HONRA
Sabemos que debemos honrar a Dios, a nuestros padres, a nuestros líderes y autoridades, a nuestra Patria.
Creemos que honramos a Dios porque vamos a la iglesia y cantamos alabanzas. Creemos que honramos a nuestros padres porque somos obedientes en lo básico. Creemos que honramos a nuestros líderes y autoridades porque acatamos las reglas. Creemos que somos patriotas porque nos gusta ser hinchas de nuestro país en competencias deportivas o haciendo alarde de cosas frente a otros países.
Todas esas cosas están bien, como estaba bien todas las cosas que el joven rico dijo a Jesús que hacía. Pero lo esencial no está en lo que está bien, sino en lo que hace al concepto, a la sustancia.
Estuve buscando las definiciones de la palabra "HONRA" en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española y entre los significados que se presentan, me llamó la atención éste:
"Buena opinión y fama, adquirida por la virtud y el mérito".
Analizando esto, puedo entender que una de las mejores maneras de HONRAR a quienes debemos hacerlo es dándoles buena opinión y fama... y eso lo hacemos a través de nuestro testimonio.
En la Biblia, leemos que Jesús dijo:
"Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que están los cielos"
(Mateo 5:16)
De este pasaje, podemos extraer ese principio.
Nuestras buenas obras, nuestras actitudes, nuestro testimonio ante la gente hace que el nombre de nuestro Padre Celestial sea honrado. Nuestro testimonio le genera honra.
Esto se aplica a DIOS y a todos a quienes debemos honrar.
Cumplimos el cuarto mandamiento dando un buen testimonio de vida ante los demás, y eso genera honra hacia nuestroa padres, quienes de esa manera solo recibirán elogios por causa de nuestra conducta, y por ende, HONRA.
Nuestros líderes y autoridades recibirán honra al oír de nuestro buen caminar en Cristo y cómo genera un impacto en la vida de las personas.
Nuestro querido país recibirá HONRA cuando sus hijos, sus habitantes, lleven una vida de rectitud e integridad y de esa manera, su nombre pueda limpiarse y enaltecerse entre las naciones.
Teniendo en cuenta la sensibilidad del tema, también vale la pena decir que no somos patriotas ni honramos a nuestro país por el solo hecho de vestir la Albirroja, o de alentar y celebrar a nuestra selección en un Mundial... sino cuando somos dignos hijos del Paraguay que, con nuestro actuar, ponemos en alto la tricolor.
Y, por sobre todo, NUESTRO BUEN DIOS será honrado cuando nuestro diario caminar refleje su amor y presencia en todo lo que hacemos, de manera que cualquiera que nos conozca u observe, pueda ver solamente a EL en nuestras vidas y a través de ello, su Nombre sea glorificado.
LA HONRA no se basa precisamente en pequeños o aislados actos de reconocimiento, o en determinadas fechas del año.
Es un constante estilo de vida que refleja de dónde provenimos y muestre la gloria de quien está detrás de nosotros, dentro de nosotros.
Sí, al ver las personas el obrar de Dios en nosotros, podrán glorificar Su Nombre.
Eso es dar buena fama.
Eso es HONRA.
Creemos que honramos a Dios porque vamos a la iglesia y cantamos alabanzas. Creemos que honramos a nuestros padres porque somos obedientes en lo básico. Creemos que honramos a nuestros líderes y autoridades porque acatamos las reglas. Creemos que somos patriotas porque nos gusta ser hinchas de nuestro país en competencias deportivas o haciendo alarde de cosas frente a otros países.
Todas esas cosas están bien, como estaba bien todas las cosas que el joven rico dijo a Jesús que hacía. Pero lo esencial no está en lo que está bien, sino en lo que hace al concepto, a la sustancia.
Estuve buscando las definiciones de la palabra "HONRA" en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española y entre los significados que se presentan, me llamó la atención éste:
"Buena opinión y fama, adquirida por la virtud y el mérito".
Analizando esto, puedo entender que una de las mejores maneras de HONRAR a quienes debemos hacerlo es dándoles buena opinión y fama... y eso lo hacemos a través de nuestro testimonio.
En la Biblia, leemos que Jesús dijo:
"Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que están los cielos"
(Mateo 5:16)
De este pasaje, podemos extraer ese principio.
Nuestras buenas obras, nuestras actitudes, nuestro testimonio ante la gente hace que el nombre de nuestro Padre Celestial sea honrado. Nuestro testimonio le genera honra.
Esto se aplica a DIOS y a todos a quienes debemos honrar.
Cumplimos el cuarto mandamiento dando un buen testimonio de vida ante los demás, y eso genera honra hacia nuestroa padres, quienes de esa manera solo recibirán elogios por causa de nuestra conducta, y por ende, HONRA.
Nuestros líderes y autoridades recibirán honra al oír de nuestro buen caminar en Cristo y cómo genera un impacto en la vida de las personas.
Nuestro querido país recibirá HONRA cuando sus hijos, sus habitantes, lleven una vida de rectitud e integridad y de esa manera, su nombre pueda limpiarse y enaltecerse entre las naciones.
Teniendo en cuenta la sensibilidad del tema, también vale la pena decir que no somos patriotas ni honramos a nuestro país por el solo hecho de vestir la Albirroja, o de alentar y celebrar a nuestra selección en un Mundial... sino cuando somos dignos hijos del Paraguay que, con nuestro actuar, ponemos en alto la tricolor.
Y, por sobre todo, NUESTRO BUEN DIOS será honrado cuando nuestro diario caminar refleje su amor y presencia en todo lo que hacemos, de manera que cualquiera que nos conozca u observe, pueda ver solamente a EL en nuestras vidas y a través de ello, su Nombre sea glorificado.
LA HONRA no se basa precisamente en pequeños o aislados actos de reconocimiento, o en determinadas fechas del año.
Es un constante estilo de vida que refleja de dónde provenimos y muestre la gloria de quien está detrás de nosotros, dentro de nosotros.
Sí, al ver las personas el obrar de Dios en nosotros, podrán glorificar Su Nombre.
Eso es dar buena fama.
Eso es HONRA.
martes, 27 de abril de 2010
De regreso a la vida cotidiana
El 17 de abril, a la noche, pisé de vuelta, el suelo paraguayo tras cuatro meses de ausencia. Si bien ya sentía la ansiedad de volver durante los últimos días en Estados Unidos, me generó un shock emocional estar de vuelta en mi país, regresar a la vida cotidiana.
La vida de "turista", por llamarla así, que estuve llevando en Estados Unidos se convirtió ya es costumbre para mí. Dicen que un hábito toma 30 días en consolidarse. Yo estuve 121 días en EE. UU., es decir, me adapté a un estilo de vida distinto.
Volver a casa y adaptarme a lo que era y es mi vida aquí me sigue costando mucho.
Siento que acá todo es distinto. Me cuesta aceptar que las cosas no funcionen aquí con la misma eficiencia que allá. Me cuesta aceptar que tengo que pertenecer a algo, cuando que estando allá, me sentía tan libre, que no era de nadie, sino podía volar a donde me lleve el viento, por expresarlo de una manera. Desarrollé de vuelta un sentido tan amplio de mi libertad, de poder irme de un lugar para otro, sin que nadie esté pendiente de mí... y no puedo negar, me encantó. Me gustó no ser de nadie, solo de Dios. Me gustó no pertenecer a ningún lugar, sino ser un aventurero de la vida.
Aquí no puedo ser así. Aquí pertenezco a una familia, a un grupo, a una sociedad, a un país. Aquí vivo con mi familia, hay reglas de convivencia que cumplir. Aquí tengo que ser la persona que siempre fui... y cuesta volver a ello cuando ya te habías desacostumbrado a esa situación.
A una semana y media de haber vuelto, todavía me siento raro y lentamente voy adaptándome a lo que es mi vida cotidiana. Estoy tratando de ponerme al día con la Facultad, viendo qué voy a hacer con mi vida laboral, pidiéndole a Dios que me abra puertas, y encomendándome a su voluntad.
La vida de "turista", por llamarla así, que estuve llevando en Estados Unidos se convirtió ya es costumbre para mí. Dicen que un hábito toma 30 días en consolidarse. Yo estuve 121 días en EE. UU., es decir, me adapté a un estilo de vida distinto.
Volver a casa y adaptarme a lo que era y es mi vida aquí me sigue costando mucho.
Siento que acá todo es distinto. Me cuesta aceptar que las cosas no funcionen aquí con la misma eficiencia que allá. Me cuesta aceptar que tengo que pertenecer a algo, cuando que estando allá, me sentía tan libre, que no era de nadie, sino podía volar a donde me lleve el viento, por expresarlo de una manera. Desarrollé de vuelta un sentido tan amplio de mi libertad, de poder irme de un lugar para otro, sin que nadie esté pendiente de mí... y no puedo negar, me encantó. Me gustó no ser de nadie, solo de Dios. Me gustó no pertenecer a ningún lugar, sino ser un aventurero de la vida.
Aquí no puedo ser así. Aquí pertenezco a una familia, a un grupo, a una sociedad, a un país. Aquí vivo con mi familia, hay reglas de convivencia que cumplir. Aquí tengo que ser la persona que siempre fui... y cuesta volver a ello cuando ya te habías desacostumbrado a esa situación.
A una semana y media de haber vuelto, todavía me siento raro y lentamente voy adaptándome a lo que es mi vida cotidiana. Estoy tratando de ponerme al día con la Facultad, viendo qué voy a hacer con mi vida laboral, pidiéndole a Dios que me abra puertas, y encomendándome a su voluntad.
martes, 2 de marzo de 2010
Un viaje para recordar
El pasado sábado a la noche partí rumbo a la aventura que estuve planeando y organizando desde hace un mes atrás... un viaje a Aspen, Glenwood Springs y Colorado Springs, acompañado de un grupo de amigos del seasonal staff de la YMCA: Diana (paraguaya), Jed (americano), Juan (argentino-paraguayo) y Conti (chilena).
Inicialmente, el plan era irnos entre 14 personas, pero poco a poco, las personas fueron desertando y finalmente quedamos un número excelente para disfrutar juntos del recorrido: 5.
El objetivo, en principio, era Aspen, y secundariamente Colorado Springs. Pero como conseguimos un hostel barato en Glenwood Springs, una ciudad que está cerca de Aspen, nos quedamos allí y pasamos más tiempo en ese lugar que en Aspen, debido a que era más accesible en todo sentido.
Así que el sábado a la noche llegamos a Glenwood Springs, paseamos, recorrimos. El domingo fuimos a Aspen a pasar la mañana y la siesta, volvimos a Glenwood y fuimos a Glenwood Cavern Adventure Park, para recorrer cavernas, subirnos en teleférico a las montañas y participar de los juegos de aventura alrededor de las altas montañas, con una vista única y privilegiada.
Luego de descansar, nos fuimos a cenar pasta en un restaurant de comida italiana, lo que dio un toque más especial aún a nuestra estadía en ese pequeño pero mágico pueblo.
Al día siguiente, lunes 1 de marzo, participamos un poco retardados rumbo a nuestro último destino: Colorado Springs, pero finalmente llegamos a hora para conocer la Academia de la Fuerza Aérea y el indescriptible parque de rocas "Garden of the Gods", para luego ir a disfrutar de una riquísima merienda en Starbucks Coffee.
El grupo de personas hizo al viaje más inolvidable e interesante, pues al ser pocos y todos amigos, la pasamos muy bien.
Vale decir que en los trayectos Estes Park-Glenwood Springs, Glenwood Springs-Colorado Springs y Colorado Springs-Estes Park, me tocó manejar el auto de Jef - "Sandy", por trayectos de 2 horas aproximadamente, lo cual hizo que la aventura y la emoción fueran mayores. Lo hice bien, a pesar de estar nervioso, creo yo... jaja... mucho miedo tuve, pero al menos todos salimos ilesos.
Y así, el lunes a la medianoche, estuvimos de regreso en Estes Park, tras haber contemplado aún más las maravillas de la hermosa creación de Dios en Colorado, Estados Unidos.
Creo que esta es una de esas experiencias que uno nunca olvida en la vida, un viaje para recordar, una aventura inolvidable.
Inicialmente, el plan era irnos entre 14 personas, pero poco a poco, las personas fueron desertando y finalmente quedamos un número excelente para disfrutar juntos del recorrido: 5.
El objetivo, en principio, era Aspen, y secundariamente Colorado Springs. Pero como conseguimos un hostel barato en Glenwood Springs, una ciudad que está cerca de Aspen, nos quedamos allí y pasamos más tiempo en ese lugar que en Aspen, debido a que era más accesible en todo sentido.
Así que el sábado a la noche llegamos a Glenwood Springs, paseamos, recorrimos. El domingo fuimos a Aspen a pasar la mañana y la siesta, volvimos a Glenwood y fuimos a Glenwood Cavern Adventure Park, para recorrer cavernas, subirnos en teleférico a las montañas y participar de los juegos de aventura alrededor de las altas montañas, con una vista única y privilegiada.
Luego de descansar, nos fuimos a cenar pasta en un restaurant de comida italiana, lo que dio un toque más especial aún a nuestra estadía en ese pequeño pero mágico pueblo.
Al día siguiente, lunes 1 de marzo, participamos un poco retardados rumbo a nuestro último destino: Colorado Springs, pero finalmente llegamos a hora para conocer la Academia de la Fuerza Aérea y el indescriptible parque de rocas "Garden of the Gods", para luego ir a disfrutar de una riquísima merienda en Starbucks Coffee.
El grupo de personas hizo al viaje más inolvidable e interesante, pues al ser pocos y todos amigos, la pasamos muy bien.
Vale decir que en los trayectos Estes Park-Glenwood Springs, Glenwood Springs-Colorado Springs y Colorado Springs-Estes Park, me tocó manejar el auto de Jef - "Sandy", por trayectos de 2 horas aproximadamente, lo cual hizo que la aventura y la emoción fueran mayores. Lo hice bien, a pesar de estar nervioso, creo yo... jaja... mucho miedo tuve, pero al menos todos salimos ilesos.
Y así, el lunes a la medianoche, estuvimos de regreso en Estes Park, tras haber contemplado aún más las maravillas de la hermosa creación de Dios en Colorado, Estados Unidos.
Creo que esta es una de esas experiencias que uno nunca olvida en la vida, un viaje para recordar, una aventura inolvidable.
domingo, 7 de febrero de 2010
Cómo transmite el mundo su sistema de valores
Semanas atrás, vi la película "The notebook", más conocida en el mundo hispano como "Diario de una pasión", luego de haber transcurrido bastante tiempo desde que tenía en mente verla. Linda, interesante, emocionante, romántica. Pero, luego de un profundo análisis que en base a ella hice, llegué a la conclusión de que no me gustó.
La película narra una historia donde la fuerza del amor triunfa más allá de los obstáculos, el tiempo y la distancia, manifestándose de una manera intensa y apasionada. Pero en el contenido del sándwich, introduce lo que el mundo trata de transmitir siempre: un sistema de valores (o antivalores), un código de conducta, una perspectiva de la vida. En este caso, la fornicación, pues como parte del amor, la pareja de la película tiene relaciones sexuales, sin que se consume esto bajo ningún concepto matrimonial ni que se haga énfasis en esto, como la Biblia enseña.
Es sabido que la sociedad contemporánea no sólo tolera, sino acepta como el estilo de vida más regular el tener relaciones sexuales prematrimoniales. Ni siquiera es cuestionado, como lo era hace relativamente pocas décadas atrás. Es normal para el mundo, podríamos decir que es elemento esencial del "amor" (entre comillas) y de toda "relación de pareja".
Y el modo a través del cual este paradigma se introduce y se consolida en las mentes de las personas, principalmente de los jóvenes y adolescentes que van descubriendo y construyendo su identidad, es a través de los medios de comunicación.
No soy un experto en sociología ni psicología, así que no soy apto para brindar datos estadísticos; sin embargo, sí puedo decir que un joven y adolescente contemporáneo constantemente ve constantemente películas, de forma muy regular. Es parte de la cultura cybernética y de los medios. Tal vez, además vea programas de televisión o series, en la mayoría de los casos, productos multimedia importados de "países de primer mundo" y también locales.
A través de todas estas vías, va siendo expuesto al contenido, muchas veces (la mayoría) interesante y entretenido, que los medios muestran, mas recibiendo de por medio el mensaje moral que ellos transmiten. En consecuencia, si su "sistema de valores y principios" no se refuerza con la misma o mayor intensidad, lentamente éste último se va debilitando ante la presión más persistente de aquel. Esto, como que dos y dos son cuatro.
Esta es la manera a través de la cual el mundo transmite su sistema de valores, su código de conducta. A través de la exposición constante de estilos de vida contrarios a la Palabra de Dios, a través de medios que aparentan inocentes y socialmente aceptados, tales como una romántica película como la mencionada. Nuestra mente así, resulta, bombardeada de información errada, si es que no tenemos el escudo de la fe para defendernos.
Al respecto, asocié esta reflexión con una reunión que tuve, meses atrás, acerca de un asunto jurídico académico, donde mencionaban que en el caso en estudio, la regla no se aprendía leyendo el artículo de una ley que lo dijera, sino sentencias donde se resolvían casos análogos, pues de tanto familiarizarse con la materia, implícitamente uno iba aprehendiendo la regla. Lo mismo - pienso - ocurre con lo que atañe a los principios y valores.
La Biblia es clara al respecto, cuando en Santiago 4:4 dice que la amistad con el mundo constituye enemistad con Dios. Mientras digo esto, no hablo de fomentar el aislamiento o la "monasterización" del cristianismo, sino de fortalecernos en el Señor y en su fuerza.
Cuando Jesús oró por sus discípulos (Juan 17), no pidió al Padre que los sacara del mundo, sino que los guardara del mal. Esto es clave. Necesitamos desarrollar raíces profundas en la Palabra de Dios, de manera a que nosotros y la generación que nos sigue tenga la suficiente madurez para adoptar una aptitud crítica ante el mundo que le rodea y los eventos que se suscitan. Es preciso que sepamos implementar un "filtro" moral para discernir lo que es bueno y lo que es malo, frente a toda información que recibamos. Esa es una característica de los hijos de Dios, los guiados por el Espíritu (1 Corintios 2:15), de manera a que seamos luz en las tinieblas, y la luz que hay en nosotros no sea también tinieblas (Lucas 11:35).
La película narra una historia donde la fuerza del amor triunfa más allá de los obstáculos, el tiempo y la distancia, manifestándose de una manera intensa y apasionada. Pero en el contenido del sándwich, introduce lo que el mundo trata de transmitir siempre: un sistema de valores (o antivalores), un código de conducta, una perspectiva de la vida. En este caso, la fornicación, pues como parte del amor, la pareja de la película tiene relaciones sexuales, sin que se consume esto bajo ningún concepto matrimonial ni que se haga énfasis en esto, como la Biblia enseña.
Es sabido que la sociedad contemporánea no sólo tolera, sino acepta como el estilo de vida más regular el tener relaciones sexuales prematrimoniales. Ni siquiera es cuestionado, como lo era hace relativamente pocas décadas atrás. Es normal para el mundo, podríamos decir que es elemento esencial del "amor" (entre comillas) y de toda "relación de pareja".
Y el modo a través del cual este paradigma se introduce y se consolida en las mentes de las personas, principalmente de los jóvenes y adolescentes que van descubriendo y construyendo su identidad, es a través de los medios de comunicación.
No soy un experto en sociología ni psicología, así que no soy apto para brindar datos estadísticos; sin embargo, sí puedo decir que un joven y adolescente contemporáneo constantemente ve constantemente películas, de forma muy regular. Es parte de la cultura cybernética y de los medios. Tal vez, además vea programas de televisión o series, en la mayoría de los casos, productos multimedia importados de "países de primer mundo" y también locales.
A través de todas estas vías, va siendo expuesto al contenido, muchas veces (la mayoría) interesante y entretenido, que los medios muestran, mas recibiendo de por medio el mensaje moral que ellos transmiten. En consecuencia, si su "sistema de valores y principios" no se refuerza con la misma o mayor intensidad, lentamente éste último se va debilitando ante la presión más persistente de aquel. Esto, como que dos y dos son cuatro.
Esta es la manera a través de la cual el mundo transmite su sistema de valores, su código de conducta. A través de la exposición constante de estilos de vida contrarios a la Palabra de Dios, a través de medios que aparentan inocentes y socialmente aceptados, tales como una romántica película como la mencionada. Nuestra mente así, resulta, bombardeada de información errada, si es que no tenemos el escudo de la fe para defendernos.
Al respecto, asocié esta reflexión con una reunión que tuve, meses atrás, acerca de un asunto jurídico académico, donde mencionaban que en el caso en estudio, la regla no se aprendía leyendo el artículo de una ley que lo dijera, sino sentencias donde se resolvían casos análogos, pues de tanto familiarizarse con la materia, implícitamente uno iba aprehendiendo la regla. Lo mismo - pienso - ocurre con lo que atañe a los principios y valores.
La Biblia es clara al respecto, cuando en Santiago 4:4 dice que la amistad con el mundo constituye enemistad con Dios. Mientras digo esto, no hablo de fomentar el aislamiento o la "monasterización" del cristianismo, sino de fortalecernos en el Señor y en su fuerza.
Cuando Jesús oró por sus discípulos (Juan 17), no pidió al Padre que los sacara del mundo, sino que los guardara del mal. Esto es clave. Necesitamos desarrollar raíces profundas en la Palabra de Dios, de manera a que nosotros y la generación que nos sigue tenga la suficiente madurez para adoptar una aptitud crítica ante el mundo que le rodea y los eventos que se suscitan. Es preciso que sepamos implementar un "filtro" moral para discernir lo que es bueno y lo que es malo, frente a toda información que recibamos. Esa es una característica de los hijos de Dios, los guiados por el Espíritu (1 Corintios 2:15), de manera a que seamos luz en las tinieblas, y la luz que hay en nosotros no sea también tinieblas (Lucas 11:35).
AMOR vs. LEY
¿Dónde encuentra el pecado su fuerza? La mayoría diríamos, de entrada, que en la naturaleza caída que heredamos de Adán. O tal vez, en el mundo, o en Satanás. Esto no es lo que la Biblia enseña.
En 1 Corintios 15:56, se nos dice: "Ya que el aguijón de la muerte es el pecado y el poder del pecado, la ley".
¿En la ley se encuentra el poder del pecado? Sí, eso es lo que la Biblia enseña y lo cual estuve meditando a partir de la lectura de un libro de John Bevere, el cual recomiendo: "Prohibido el paso al enemigo".
Como creyentes, muchas veces transformamos el cristianismo en un estilo de vida de reglas y prohibiciones. Es decir, un código de conducta, una ley a la cual nos sometemos o, al menos, deberíamos someternos.
A través de una reflexión post libro, y pidiendo la guía del Señor, llegué a la conclusión de que en numerosas ocasiones, la causa de la rebeldía a Dios se fundamenta en un paradigma de LEY con respecto a la obediencia de su Palabra. La concepción de norma, de ley, por lo general, inspira el deseo de transgresión. Esto lo avala la misma Biblia.
El apóstol Pablo, en Gálatas 5:18 dice: "Mas si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley". Esto es claro. NO nos damos cuenta que si somos hijos de Dios, nuestro punto de partida para la vida en Cristo no puede ser el sometimiento a una ley. Al decir esto, no me refiero a ignorar la Palabra del Señor y vivir libertinamente, sino a que nuestro enfoque debe ser otro.
Nuestra consagración y nuestra santidad deben ser consecuencia de nuestro profundo amor al Señor y a Su Palabra, lo cual siempre solo puede ser fruto de una relación cercana y personal con El. Jesús dijo: "Si me amaís, guardad mis mandamientos" (Juan 14:15).
Aquí hay una correlación directa entre amor y obediencia. La obediencia es fruto del amor. No de la ley. Al menos, con Jesús no puede ser así.
Mientras enfoquemos nuestro caminar de fe en el sometimiento a normas, basados en un paradigma de ley, solo sentiremos condenación, fracaso, y finalmente, la rebeldía brotará.
Pero si cultivamos y profundizamos una intimidad cercana con nuestro Dios, la obediencia florecerá en nuestras vidas a causa del amor que ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado (Romanos 5:5).
Si el poder del pecado está en la ley, la fuerza de la obediencia está en el amor.
Cambiemos de perspectiva.
En 1 Corintios 15:56, se nos dice: "Ya que el aguijón de la muerte es el pecado y el poder del pecado, la ley".
¿En la ley se encuentra el poder del pecado? Sí, eso es lo que la Biblia enseña y lo cual estuve meditando a partir de la lectura de un libro de John Bevere, el cual recomiendo: "Prohibido el paso al enemigo".
Como creyentes, muchas veces transformamos el cristianismo en un estilo de vida de reglas y prohibiciones. Es decir, un código de conducta, una ley a la cual nos sometemos o, al menos, deberíamos someternos.
A través de una reflexión post libro, y pidiendo la guía del Señor, llegué a la conclusión de que en numerosas ocasiones, la causa de la rebeldía a Dios se fundamenta en un paradigma de LEY con respecto a la obediencia de su Palabra. La concepción de norma, de ley, por lo general, inspira el deseo de transgresión. Esto lo avala la misma Biblia.
El apóstol Pablo, en Gálatas 5:18 dice: "Mas si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley". Esto es claro. NO nos damos cuenta que si somos hijos de Dios, nuestro punto de partida para la vida en Cristo no puede ser el sometimiento a una ley. Al decir esto, no me refiero a ignorar la Palabra del Señor y vivir libertinamente, sino a que nuestro enfoque debe ser otro.
Nuestra consagración y nuestra santidad deben ser consecuencia de nuestro profundo amor al Señor y a Su Palabra, lo cual siempre solo puede ser fruto de una relación cercana y personal con El. Jesús dijo: "Si me amaís, guardad mis mandamientos" (Juan 14:15).
Aquí hay una correlación directa entre amor y obediencia. La obediencia es fruto del amor. No de la ley. Al menos, con Jesús no puede ser así.
Mientras enfoquemos nuestro caminar de fe en el sometimiento a normas, basados en un paradigma de ley, solo sentiremos condenación, fracaso, y finalmente, la rebeldía brotará.
Pero si cultivamos y profundizamos una intimidad cercana con nuestro Dios, la obediencia florecerá en nuestras vidas a causa del amor que ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado (Romanos 5:5).
Si el poder del pecado está en la ley, la fuerza de la obediencia está en el amor.
Cambiemos de perspectiva.
sábado, 9 de enero de 2010
En directo desde lo alto de las montañas
De repente pienso que es un sueño, pero ya hace 3 semanas desde que estoy en Estados Unidos. A veces, parece como que ya hiciera mucho más tiempo el que haya trascurrido por lo que adaptado que estoy, aunque a veces al despertarme siento que me voy a encontrar con mi pieza y mi vida de Paraguay.
Pero acá estoy, a más de 7000 pies de altura, en las hermosas Montañas rocosas de Colorado (Rocky Mountains), trabajando en Estes Park Center, de la YMCA of the Rockies. Y voy a estar acá mismo por varios meses.
Fue el cumplimiento de un ideal, como me dijera una persona a la que quiero mucho en la dedicatoria de un libro que me regaló antes de partir. Sí, fue eso y mucho más. Fue la apertura a una nueva experiencia, a una nueva prueba, a una nueva bendición, a un nuevo desafío.
Es importante aclarar que muchas cosas todavía no entiendo. Divagues existencialistas, momentos de reflexión, pequeños espacios donde aprovecho para encontrarme conmigo mismo y buscar a Dios.
Sé que todo lo que Dios hace es perfecto a su tiempo, y que todo tiene su momento. NO alcanzo a comprender todo lo que implica esta experiencia aún, pero sé que es demasiado temprano para hacerlo y que las experiencias que se vayan dando se irán encargando de demostrármelo.
Mi trabajo es, de repente, un poco monótono, pero la calidad de personas que me rodean hace que se pueda obviar lo primero para disfrutar lo segundo.
Extraño mucho a mis amigos y a las personas que me rodeaban en Paraguay. No puedo negar que me siento, de repente, un poco y bastante solo. No es lo mismo iniciar nuevas relaciones en estas semanas que llevo acá y ya tener la misma confianza que no creo tampoco que llegue a tener aquí. Me dan muchas veces ganas de gastarme todo el saldo que tengo de la tarjeta telefónica llamando a Paraguay, pero no me da el tiempo, la tacañería me gana y además, sé que estoy acá y tengo que disfrutar. No puedo tener el corazón todo el tiempo en Paraguay.
En cuanto a mi vida espiritual, estar acá también implica toda una prueba y desafío. No puedo asistir (al menos hasta ahora) a una iglesia como a la que yo estoy acostumbrado, no estoy rodeado de un ambiente que me impulse a edificiar y fortalecer mi fe y mi relación con Dios, aunque por sobre todo, sé que Dios mismo está conmigo.
Estar rodeado de un ambiente secular implica un prueba, por supuesto. Significa no dejarte influenciar, sino al contrario, influenciar en los demás, guardar el corazón, los pensamientos, entender que uno está en el mundo sin ser del mundo, que el llamado de santidad de Dios a mi vida sobrepasa cualquier prueba, tentación u oferta que el mundo pueda plantearme. Demanda ser LUZ en la oscuridad, resplandecer con el amor y la Palabra de Dios... y eso sí cuesta, porque tendemos por lo general (yo, al menos) a mantener mi devoción pero guardándomela para mí mismo, cuando que Dios nos llama a sembrar la semilla.
Ah, otra cosa. Quiero resaltar también asimismo pensamientos que estuvieron circulando en mi cabeza en estas semanas a raíz de situaciones que se fueron dando.
Estuve leyendo un libro de JOhn Bevere llamado "Prohibido el acceso al enemigo", que fue de mucha bendición y edificación a mi vida. En uno de sus capítulos, hablaba acerca del poder de la rebelión, refiriéndose a que "El poder del pecado es la ley", como dice la Biblia en 1 Corintios 15:56.
En base a este versículo, estuve meditando y llegué a hipótesis o conclusiones que me parecen bastante interesantes, Este versículo me llevó a considerar la vida de una persona a la que conocí aquí, que se educó en un colegio cristiano en Paraguay, pero sin pertenecer a mi iglesia, y la de otras personas que estudiaron en el mismo colegio, pero bajo la estructura religiosa de sus familias y la iglesia.
Esta primera lleva una vida bastante interesante, ejemplar y moral, sin que pueda observar en su vida esta semilla de la rebelión. Su vida, me animo a decir, habla mucno mejor que la de algunas personas que recibieron una educación cristiana más fuerte. Sin embargo, muchas personas educadas bajo la estricta fe cristiana, solo reciben imposiciones de cosas que deben hacer y que no deben hacer, porque estan bien o porque estan mal, sin que se deje espacio a su libertad para decidir o para reflexionar y obedecer por convicción. Esto genera rebeldía y no obediencia. Dios busca obediencia por amor, no robots.
¿Por qué? Porque enfocamos demasiadas veces la educación cristiana en reglas, leyes y canones a los cuales debemos adecuarnos y pretendemos imponérselos a las personas, cuando que fuera de nuestro ambiente, las cosas no son así.
La Biblia es clara cuando dice que el poder del pecado no es la carne, la naturaleza pecaminosa, sino la ley misma. Mientras sigamos enfatizando nuestra educación cristiana en LEYES, estaremos generando rebelión. Cuando impulsemos la obediencia por el amor, fruto del conocoimiento de Dios, lograremos los resultados de la santidad que Dios demanda de nosotros y de las generaciones que nos entrega.
También aprendí otra cosa en estos días jugando ajedrez. Juego demasiado a la defensiva. Y me di cuenta que esto no se limita al ajedrez, sino a la vida misma. Siempre trato de defender algo, defenderme de algo, esperar la reacción de la otra persona para protegerme... Eso me hace daño. Así como perdí tres partidos de ajedrez de seguido, por jugar con esa táctica, cuando que tuve claras oportunidades de ganar en un principio, en la vida personal (en las otras áreas, no - aclaro -), píerdo demasiadas oportunidades de ganar por jugar con miedo, por no avanzar, por buscar el statu-quo defensivo, antes que ir a la conquista y a la ofensiva. Le pido a Dios que me ayude a desarrollar esa área del carácter que me falta.
Parte de mi plan es buscar técnicas para jugar mejor ajedrez e ir desarrollando ese paradigma de pensamiento a partir de acitividades simples y ociosas como jugar ajedrez aquí, lo cual me entretiene mucho.
En fin, me explayé bastante pero creo que expresé todo lo que tenía en mente.
Tengo muchas expectativas de lo que mi amado Padre Celestial haya hacer conmigo aquí y de lo vaya a vivir, y por sobre todo, tengo la certeza en la confianza de que cumplirá su propósito en mí y no desamparará la obra de sus manos. Y su voluntad, como dice Romanos 12:2 es buena, agradable y perfecta.
Ayer comencé el viaje espiritual de 40 días con el libro de Rick Warren: "Una vida con propósito". De entrada, ya me impresionó bien y empezó a dar respuestas a muchas de las interrogantes que hace tiempo tenía en mente.
Seguiré escribiendo más (espero), desde aquí, en directo desde lo alto de las montañas: Estes Park, Colorado.
Pero acá estoy, a más de 7000 pies de altura, en las hermosas Montañas rocosas de Colorado (Rocky Mountains), trabajando en Estes Park Center, de la YMCA of the Rockies. Y voy a estar acá mismo por varios meses.
Fue el cumplimiento de un ideal, como me dijera una persona a la que quiero mucho en la dedicatoria de un libro que me regaló antes de partir. Sí, fue eso y mucho más. Fue la apertura a una nueva experiencia, a una nueva prueba, a una nueva bendición, a un nuevo desafío.
Es importante aclarar que muchas cosas todavía no entiendo. Divagues existencialistas, momentos de reflexión, pequeños espacios donde aprovecho para encontrarme conmigo mismo y buscar a Dios.
Sé que todo lo que Dios hace es perfecto a su tiempo, y que todo tiene su momento. NO alcanzo a comprender todo lo que implica esta experiencia aún, pero sé que es demasiado temprano para hacerlo y que las experiencias que se vayan dando se irán encargando de demostrármelo.
Mi trabajo es, de repente, un poco monótono, pero la calidad de personas que me rodean hace que se pueda obviar lo primero para disfrutar lo segundo.
Extraño mucho a mis amigos y a las personas que me rodeaban en Paraguay. No puedo negar que me siento, de repente, un poco y bastante solo. No es lo mismo iniciar nuevas relaciones en estas semanas que llevo acá y ya tener la misma confianza que no creo tampoco que llegue a tener aquí. Me dan muchas veces ganas de gastarme todo el saldo que tengo de la tarjeta telefónica llamando a Paraguay, pero no me da el tiempo, la tacañería me gana y además, sé que estoy acá y tengo que disfrutar. No puedo tener el corazón todo el tiempo en Paraguay.
En cuanto a mi vida espiritual, estar acá también implica toda una prueba y desafío. No puedo asistir (al menos hasta ahora) a una iglesia como a la que yo estoy acostumbrado, no estoy rodeado de un ambiente que me impulse a edificiar y fortalecer mi fe y mi relación con Dios, aunque por sobre todo, sé que Dios mismo está conmigo.
Estar rodeado de un ambiente secular implica un prueba, por supuesto. Significa no dejarte influenciar, sino al contrario, influenciar en los demás, guardar el corazón, los pensamientos, entender que uno está en el mundo sin ser del mundo, que el llamado de santidad de Dios a mi vida sobrepasa cualquier prueba, tentación u oferta que el mundo pueda plantearme. Demanda ser LUZ en la oscuridad, resplandecer con el amor y la Palabra de Dios... y eso sí cuesta, porque tendemos por lo general (yo, al menos) a mantener mi devoción pero guardándomela para mí mismo, cuando que Dios nos llama a sembrar la semilla.
Ah, otra cosa. Quiero resaltar también asimismo pensamientos que estuvieron circulando en mi cabeza en estas semanas a raíz de situaciones que se fueron dando.
Estuve leyendo un libro de JOhn Bevere llamado "Prohibido el acceso al enemigo", que fue de mucha bendición y edificación a mi vida. En uno de sus capítulos, hablaba acerca del poder de la rebelión, refiriéndose a que "El poder del pecado es la ley", como dice la Biblia en 1 Corintios 15:56.
En base a este versículo, estuve meditando y llegué a hipótesis o conclusiones que me parecen bastante interesantes, Este versículo me llevó a considerar la vida de una persona a la que conocí aquí, que se educó en un colegio cristiano en Paraguay, pero sin pertenecer a mi iglesia, y la de otras personas que estudiaron en el mismo colegio, pero bajo la estructura religiosa de sus familias y la iglesia.
Esta primera lleva una vida bastante interesante, ejemplar y moral, sin que pueda observar en su vida esta semilla de la rebelión. Su vida, me animo a decir, habla mucno mejor que la de algunas personas que recibieron una educación cristiana más fuerte. Sin embargo, muchas personas educadas bajo la estricta fe cristiana, solo reciben imposiciones de cosas que deben hacer y que no deben hacer, porque estan bien o porque estan mal, sin que se deje espacio a su libertad para decidir o para reflexionar y obedecer por convicción. Esto genera rebeldía y no obediencia. Dios busca obediencia por amor, no robots.
¿Por qué? Porque enfocamos demasiadas veces la educación cristiana en reglas, leyes y canones a los cuales debemos adecuarnos y pretendemos imponérselos a las personas, cuando que fuera de nuestro ambiente, las cosas no son así.
La Biblia es clara cuando dice que el poder del pecado no es la carne, la naturaleza pecaminosa, sino la ley misma. Mientras sigamos enfatizando nuestra educación cristiana en LEYES, estaremos generando rebelión. Cuando impulsemos la obediencia por el amor, fruto del conocoimiento de Dios, lograremos los resultados de la santidad que Dios demanda de nosotros y de las generaciones que nos entrega.
También aprendí otra cosa en estos días jugando ajedrez. Juego demasiado a la defensiva. Y me di cuenta que esto no se limita al ajedrez, sino a la vida misma. Siempre trato de defender algo, defenderme de algo, esperar la reacción de la otra persona para protegerme... Eso me hace daño. Así como perdí tres partidos de ajedrez de seguido, por jugar con esa táctica, cuando que tuve claras oportunidades de ganar en un principio, en la vida personal (en las otras áreas, no - aclaro -), píerdo demasiadas oportunidades de ganar por jugar con miedo, por no avanzar, por buscar el statu-quo defensivo, antes que ir a la conquista y a la ofensiva. Le pido a Dios que me ayude a desarrollar esa área del carácter que me falta.
Parte de mi plan es buscar técnicas para jugar mejor ajedrez e ir desarrollando ese paradigma de pensamiento a partir de acitividades simples y ociosas como jugar ajedrez aquí, lo cual me entretiene mucho.
En fin, me explayé bastante pero creo que expresé todo lo que tenía en mente.
Tengo muchas expectativas de lo que mi amado Padre Celestial haya hacer conmigo aquí y de lo vaya a vivir, y por sobre todo, tengo la certeza en la confianza de que cumplirá su propósito en mí y no desamparará la obra de sus manos. Y su voluntad, como dice Romanos 12:2 es buena, agradable y perfecta.
Ayer comencé el viaje espiritual de 40 días con el libro de Rick Warren: "Una vida con propósito". De entrada, ya me impresionó bien y empezó a dar respuestas a muchas de las interrogantes que hace tiempo tenía en mente.
Seguiré escribiendo más (espero), desde aquí, en directo desde lo alto de las montañas: Estes Park, Colorado.
lunes, 7 de diciembre de 2009
2 años después
Realmente me sorprendió la coincidencia - cuando me di cuenta - del hecho que vuelvo a hacer un viaje largo exactamente 2 años después de aquel 16 de diciembre de 2007 cuando tocó volver de La Plata para insertarme a mi vida paraguaya.
Esta vez las cosas son diferentes. Yo soy diferente. Los motivos son diferentes. Las expectativas son diferentes. Pero el hecho es el mismo. Viajo el 16 de diciembre a Estados Unidos para participar del programa Work and Travel y vuelvo en 4 meses, al igual que cuando me fui becado a La Plata.
Me entusiasma la idea de pisar por primera vez el suelo norteamericano, de estar en un estado tan bello como Colorado (a más del nombre), de trabajar allá, de escuchar todo el día inglés, de mejorar mi oído y mi manejo del idioma, de estar solo de vuelta y reforzar mi experiencia de vida independiente.
Le agradezco infinitamente a Dios por las oportunidades que fue abriendo y por el hecho de que en cada lugar de Estados Unidos donde voy a estar tengo gente conocida: Miami, Colorado (Boulder), Washington y New York. Esa es una gran bendición.
Falta 1 semana para el viaje y todavía no tengo casi nada listo; entiéndase: maletas, ropas para el frío de muchos grados bajo cero, cosas que voy a llevar, cosas que tengo que dejar ordenadas acá, etc.
Pero hacer este tipo de cosas a última hora es parte del show, parte de la emoción.
Me deja ansioso saber lo que Dios tiene para mí en esta experiencia, el resultado más allá de los planes que pueda tener para mi vida a través de este viaje.
Cuatro meses no es ni mucho ni poco. Es un tiempo prudencial. Pero es un tiempo. En cuatro meses, muchas cosas ocurren, muchas cosas pasan.
Es el tiempo suficiente, tal vez, como para desarraigarte de un lugar y arraigarte a otro. Es el tiempo suficiente como para aprender muchas cosas y venir cambiado.
Lo que le pido a Dios al respecto es que Él me guíe mis pasos en este viaje. Que Él se encargue de direccionarlo todo, de encarminarlo todo, de darme sabiduría, de ayudarme a conocer la gente correcta y los lugares correctos, que guarde mis pasos.
No me queda otra cosa más que descansar en Él, porque ya no hay marcha atrás.
El 16 me voy. Y está previsto que vuelva el 17 de abril.
Así que, sin temor y con mucha fe y optimismo, embarquemos en esta nueva aventura.
Esta vez las cosas son diferentes. Yo soy diferente. Los motivos son diferentes. Las expectativas son diferentes. Pero el hecho es el mismo. Viajo el 16 de diciembre a Estados Unidos para participar del programa Work and Travel y vuelvo en 4 meses, al igual que cuando me fui becado a La Plata.
Me entusiasma la idea de pisar por primera vez el suelo norteamericano, de estar en un estado tan bello como Colorado (a más del nombre), de trabajar allá, de escuchar todo el día inglés, de mejorar mi oído y mi manejo del idioma, de estar solo de vuelta y reforzar mi experiencia de vida independiente.
Le agradezco infinitamente a Dios por las oportunidades que fue abriendo y por el hecho de que en cada lugar de Estados Unidos donde voy a estar tengo gente conocida: Miami, Colorado (Boulder), Washington y New York. Esa es una gran bendición.
Falta 1 semana para el viaje y todavía no tengo casi nada listo; entiéndase: maletas, ropas para el frío de muchos grados bajo cero, cosas que voy a llevar, cosas que tengo que dejar ordenadas acá, etc.
Pero hacer este tipo de cosas a última hora es parte del show, parte de la emoción.
Me deja ansioso saber lo que Dios tiene para mí en esta experiencia, el resultado más allá de los planes que pueda tener para mi vida a través de este viaje.
Cuatro meses no es ni mucho ni poco. Es un tiempo prudencial. Pero es un tiempo. En cuatro meses, muchas cosas ocurren, muchas cosas pasan.
Es el tiempo suficiente, tal vez, como para desarraigarte de un lugar y arraigarte a otro. Es el tiempo suficiente como para aprender muchas cosas y venir cambiado.
Lo que le pido a Dios al respecto es que Él me guíe mis pasos en este viaje. Que Él se encargue de direccionarlo todo, de encarminarlo todo, de darme sabiduría, de ayudarme a conocer la gente correcta y los lugares correctos, que guarde mis pasos.
No me queda otra cosa más que descansar en Él, porque ya no hay marcha atrás.
El 16 me voy. Y está previsto que vuelva el 17 de abril.
Así que, sin temor y con mucha fe y optimismo, embarquemos en esta nueva aventura.
sábado, 24 de octubre de 2009
El cristiano en el mundo
Los cambios sociales y políticos que se viven en la actualidad son un tema que no pasa inadvertido a cualquier persona medianamente informada, sea cual fuere la región en que vive. A nivel global, se está trabajando en la construcción de un nuevo orden mundial, que implica la alteración de las estructuras sociales conservadoras para avanzar dentro de una corriente de pensamiento denominada “progresismo”.
Desde la perspectiva cristiana de las cosas, estos cambios sociales que pretenden imponer los centros de poder internacionales no pueden ser admisibles ni tolerados, aunque no debe sorprendernos que, mientras se acercan los días del gran juicio final de Dios sobre la tierra, la realidad se siga pervirtiendo, cual Sodoma y Gomorra. Es bíblico admitirlo.
El cristiano no debe permanecer ajeno a esto, y mucho menos, su rol no puede ser pasivo.
La definición de familia está pretendiendo ser reformulada, cuestionando lo admitido desde siempre: que se fundamenta en la unión estable, permanente entre un hombre y una mujer. De hecho, con la introducción del concepto de género, como construcción cultural de la sexualidad, ya no es determinante la heterosexualidad de la unión, ni la condición natural de ser hombre o mujer, sino que – desde el mismo – cada cual es lo que quiere ser y tiene derecho a que la unión que formare sea reconocida por el Estado con todos los derechos inherentes a lo que, hasta hace tiempo, solamente se hallaba reservado para el matrimonio. Una locura.
De hecho, la sexualidad – de ser un tabú (lo cual era incorrecto) – hoy ha pasado a ser el reflejo de la liberalización moral de nuestra sociedad, puesto que – al desvalorizarse la familia, el matrimonio y la fidelidad – ha perdido el valor que Dios en su Palabra le ha otorgado, es decir, se la ha des-sacralizado.
Asimismo, el hombre mismo ha desafiado a Dios, excluyéndolo de su realidad, de su existencia. En el proyecto de Constitución Europea, del año 2004, se pretendió excluir toda alusión a Dios, omitiendo la innegable tradición histórica del cristianismo en ese continente, a lo largo de los siglos. En los tiempos actuales, a nivel político cada vez se pretende excluir más la influencia ideológica del cristianismo o cualquier otra creencia de fe, puesto que se ha impuesto el paradigma del humanismo autosuficiente y se ha idolatrado a la razón, como fuente de verdad y justicia (título que se otorgaba a Dios en las Constituciones del siglo XIX).
No obstante, en este contexto de postmodernismo – me animo a decir, previo a los tiempos del Anticristo -, Dios nos llama a movernos, a levantarnos, a brillar, a resplandecer, a hablar, a predicar y a influenciar, con la misma intensidad que en los tiempos en que los Evangelios fueron escritos. A pesar del pesimismo de mi descripción en los párrafos anteriores, es necio decir que los tiempos pasados fueron mejores (Eclesiastés 7:10).
El mundo siempre fue “el mundo”, y la Biblia siempre dijo que este sistema estuvo en contra de lo que es la voluntad de Dios (1 Juan 2:15). Así que, la exhortación de no amar el mundo ni las cosas que en él están fue válida para los cristianos del siglo I, V, XII, XIV, XVIII, XX, XXI… para todos. El cristianismo – en todo contexto histórico, político, social y cultural – es contrario al pensamiento del mundo. Al referirme al mundo, lo hago al significado bíblico de la Palabra: el sistema de vida de las personas del planeta Tierra que viven alejados de los principios de la Palabra de Dios, sin Cristo.
Ser cristiano, por eso, es siempre remar contra la corriente, nadar contra el pecado, navegar contra lo que, para el común de la gente, es normal. Y no podemos eludirlo. Jesús nunca lo hizo y fue claro: hay un camino de abnegación, de tomar la cruz, de aborrecer nuestra vida en este mundo y amar la suya (Mateo 16:24; Juan 12:25). Somos más que seguidores de una idea o moral, sino de una persona llamada JESUCRISTO.
El cristianismo no se reduce a la vida moral intachable o al ejemplo cívico y social que podamos dar. El cristianismo se trata de Cristo. Siempre nadamos contra la corriente cuando lo seguimos a Él y aborrecemos el pecado, mientras que el mundo sigue sus ideas y pareceres, incluso cuando, en ciertos tiempos de la historia, implicaba moralidad semejante a la cristiana.
El cristiano debe tener su raíz profunda y su convicción firme en Jesús y en su Palabra. Debe ser consciente que, sin ser de este mundo, estamos en él (Juan 17:16), y de que nuestra ciudadanía verdadera y definitiva está en los cielos (Filipenses 3:20). Solamente así, con ese fundamento inconmovible, podemos ser usados por Dios, para que manifieste su gloria y poder a través de nuestras vidas, de manera tal que “el mundo” lo vea a Él a través de nuestras vidas. Fuimos llamados a anunciar las virtudes de Aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable (1 Pedro 2:9).
No se trata de moral, ni se trata de buenas costumbres. Es más que vida piadosa. Supera lo que implica una ideología. Se trata de JESÚS, Dios hecho hombre y único camino a Dios, al cielo, a la vida eterna…. Sí, el cristianismo se trata de Él y solo de Él, y de su poder para transformar vidas. Por ello, mientras estemos en esta vida, nadaremos contra la corriente. Su Palabra es nuestro único Norte inmutable, nuestro código de conducta, nuestro manual de instrucciones.
Si asumimos la posición, por fe, de ser hijos de Dios, esta es nuestra realidad en el mundo.
“El mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1 Juan 2:17).
Desde la perspectiva cristiana de las cosas, estos cambios sociales que pretenden imponer los centros de poder internacionales no pueden ser admisibles ni tolerados, aunque no debe sorprendernos que, mientras se acercan los días del gran juicio final de Dios sobre la tierra, la realidad se siga pervirtiendo, cual Sodoma y Gomorra. Es bíblico admitirlo.
El cristiano no debe permanecer ajeno a esto, y mucho menos, su rol no puede ser pasivo.
La definición de familia está pretendiendo ser reformulada, cuestionando lo admitido desde siempre: que se fundamenta en la unión estable, permanente entre un hombre y una mujer. De hecho, con la introducción del concepto de género, como construcción cultural de la sexualidad, ya no es determinante la heterosexualidad de la unión, ni la condición natural de ser hombre o mujer, sino que – desde el mismo – cada cual es lo que quiere ser y tiene derecho a que la unión que formare sea reconocida por el Estado con todos los derechos inherentes a lo que, hasta hace tiempo, solamente se hallaba reservado para el matrimonio. Una locura.
De hecho, la sexualidad – de ser un tabú (lo cual era incorrecto) – hoy ha pasado a ser el reflejo de la liberalización moral de nuestra sociedad, puesto que – al desvalorizarse la familia, el matrimonio y la fidelidad – ha perdido el valor que Dios en su Palabra le ha otorgado, es decir, se la ha des-sacralizado.
Asimismo, el hombre mismo ha desafiado a Dios, excluyéndolo de su realidad, de su existencia. En el proyecto de Constitución Europea, del año 2004, se pretendió excluir toda alusión a Dios, omitiendo la innegable tradición histórica del cristianismo en ese continente, a lo largo de los siglos. En los tiempos actuales, a nivel político cada vez se pretende excluir más la influencia ideológica del cristianismo o cualquier otra creencia de fe, puesto que se ha impuesto el paradigma del humanismo autosuficiente y se ha idolatrado a la razón, como fuente de verdad y justicia (título que se otorgaba a Dios en las Constituciones del siglo XIX).
No obstante, en este contexto de postmodernismo – me animo a decir, previo a los tiempos del Anticristo -, Dios nos llama a movernos, a levantarnos, a brillar, a resplandecer, a hablar, a predicar y a influenciar, con la misma intensidad que en los tiempos en que los Evangelios fueron escritos. A pesar del pesimismo de mi descripción en los párrafos anteriores, es necio decir que los tiempos pasados fueron mejores (Eclesiastés 7:10).
El mundo siempre fue “el mundo”, y la Biblia siempre dijo que este sistema estuvo en contra de lo que es la voluntad de Dios (1 Juan 2:15). Así que, la exhortación de no amar el mundo ni las cosas que en él están fue válida para los cristianos del siglo I, V, XII, XIV, XVIII, XX, XXI… para todos. El cristianismo – en todo contexto histórico, político, social y cultural – es contrario al pensamiento del mundo. Al referirme al mundo, lo hago al significado bíblico de la Palabra: el sistema de vida de las personas del planeta Tierra que viven alejados de los principios de la Palabra de Dios, sin Cristo.
Ser cristiano, por eso, es siempre remar contra la corriente, nadar contra el pecado, navegar contra lo que, para el común de la gente, es normal. Y no podemos eludirlo. Jesús nunca lo hizo y fue claro: hay un camino de abnegación, de tomar la cruz, de aborrecer nuestra vida en este mundo y amar la suya (Mateo 16:24; Juan 12:25). Somos más que seguidores de una idea o moral, sino de una persona llamada JESUCRISTO.
El cristianismo no se reduce a la vida moral intachable o al ejemplo cívico y social que podamos dar. El cristianismo se trata de Cristo. Siempre nadamos contra la corriente cuando lo seguimos a Él y aborrecemos el pecado, mientras que el mundo sigue sus ideas y pareceres, incluso cuando, en ciertos tiempos de la historia, implicaba moralidad semejante a la cristiana.
El cristiano debe tener su raíz profunda y su convicción firme en Jesús y en su Palabra. Debe ser consciente que, sin ser de este mundo, estamos en él (Juan 17:16), y de que nuestra ciudadanía verdadera y definitiva está en los cielos (Filipenses 3:20). Solamente así, con ese fundamento inconmovible, podemos ser usados por Dios, para que manifieste su gloria y poder a través de nuestras vidas, de manera tal que “el mundo” lo vea a Él a través de nuestras vidas. Fuimos llamados a anunciar las virtudes de Aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable (1 Pedro 2:9).
No se trata de moral, ni se trata de buenas costumbres. Es más que vida piadosa. Supera lo que implica una ideología. Se trata de JESÚS, Dios hecho hombre y único camino a Dios, al cielo, a la vida eterna…. Sí, el cristianismo se trata de Él y solo de Él, y de su poder para transformar vidas. Por ello, mientras estemos en esta vida, nadaremos contra la corriente. Su Palabra es nuestro único Norte inmutable, nuestro código de conducta, nuestro manual de instrucciones.
Si asumimos la posición, por fe, de ser hijos de Dios, esta es nuestra realidad en el mundo.
“El mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1 Juan 2:17).
Existencialismo
Traté de plasmar en escrito lo que ronda en mi mente hace ya bastante tiempo. Tal vez no logre una conclusión desarrollada y final como se puede hacer sobre todos los demás temas, pero sí explayo los atisbos a los que, con mi mente finita, puedo llegar. No pretendo presentar un tratado de existencialismo, pero sí transmitir los pensamientos que voy teniendo. Sin más introducciones, aquí va:
EXISTENCIALISMO
---------------
A veces, o más bien, muy a menudo surgen en mi interior preguntas existenciales. Suelo decirles a mis amigos que estoy "onda Eclesiastés" cuando me ocurre eso, o que estoy completamente existencialista. Es que realmente creo que es una faceta propia del ser humano: la búsqueda del sentido de trascendencia de la vida.
Me pareció raro y me sigue llamando la atención que, siendo un cristiano, un hijo de Dios que tuvo una experiencia de vida transformadora tras haber conocido a Jesús, sigan esas inquietudes sin respuestas en mi interior. Pero llegué a la conclusión que esa "etapa de la Vida", por llamarlo así, o esas preguntas existenciales, encuentran su espacio en la misma Biblia, justamente en libro que mencionaba: Eclesiastés, que según mi parecer, tiene un tinte netamente existencialista, filosófico, divagador, o como quieran llamarlo.
Creo que dentro del ser humano mismo, está la búsqueda de ese deseo de encontrarle un sentido a las cosas. Pareciera de repente como que pasan días, momentos, cosas, situaciones, y que todo al final pasa, que nada perdura, ni los buenos ni los malos momentos permanecen para siempre... y cuando todo pasa, cuando todo está tranquilo, cuando uno se encuentra solo de vuelta, se pregunta: "¿Y después?". Pareciera que uno tiene el deseo de que todo dure para siempre. Es bíblico. La respueta la encuentro en Eclesiastés 3:11, cuando dice que Dios ha colocado eternidad en el corazón del hombre.
Me cuestiono a mí mismo y llego a la pseudo-conclusión (no estoy seguro) de que la vida es más que logros, reconocimientos, trabajo y esfuerzo. Eso es parte de la vida, pero no es la vida en sí. Más allá incluso del propósito de Dios para nuestras, del llamado, de predicar el Evangelio - los cuales son fundamentales para nuestra vida en Cristo -, los libros de Eclesiastés y Proverbios nos dan dos afirmaciones irrefutables y con las cuales concuerdo, a partir de mi corta experiencia de vida aún. He aquí:
"He aquí pues el bien que yo he visto: Que lo bueno es comer y beber, y gozar uno del bien de todo su trabajo con que se fatiga debajo del sol, todos los días de su vida que Dios le ha dado; porque esta es su parte" (Eclesiastés 5:18).
Tal vez siempre podamos tener esa insatisfacción en cuanto a todo lo que hagamos en la tierra, por cuanto Dios colocó eternidad en nuestro corazón, y seremos "plenamente plenos" el día que estemos con Él en la eternidad. Pero mientras tanto, Dios también estableció que nos gocemos y regocijemos en ls bendiciones que Él nos da, que sepamos valorar los pequeños detalles y disfrutar de las cosas buenas que nos ocurren, siempre, a pesar de todo lo malo que nos pueda rodear.
Respuestas absolutas, simples, concretas y directas a preguntas como: "¿Cuál es el sentido de la vida?" Al menos, respuestas completan y satisfagan completamente, no. Porque la respuesta está en Dios. La respuesta puede ser perfectamente, como también lo dice Eclesiastés 12:13
"El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre".
DIOS es la respuesta final a nuestras preguntas existencialistas y el día que estemos con él en la eternidad nuestro conocimiento sobre Él y sobre nosotros mismos será pleno.
EXISTENCIALISMO
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A veces, o más bien, muy a menudo surgen en mi interior preguntas existenciales. Suelo decirles a mis amigos que estoy "onda Eclesiastés" cuando me ocurre eso, o que estoy completamente existencialista. Es que realmente creo que es una faceta propia del ser humano: la búsqueda del sentido de trascendencia de la vida.
Me pareció raro y me sigue llamando la atención que, siendo un cristiano, un hijo de Dios que tuvo una experiencia de vida transformadora tras haber conocido a Jesús, sigan esas inquietudes sin respuestas en mi interior. Pero llegué a la conclusión que esa "etapa de la Vida", por llamarlo así, o esas preguntas existenciales, encuentran su espacio en la misma Biblia, justamente en libro que mencionaba: Eclesiastés, que según mi parecer, tiene un tinte netamente existencialista, filosófico, divagador, o como quieran llamarlo.
Creo que dentro del ser humano mismo, está la búsqueda de ese deseo de encontrarle un sentido a las cosas. Pareciera de repente como que pasan días, momentos, cosas, situaciones, y que todo al final pasa, que nada perdura, ni los buenos ni los malos momentos permanecen para siempre... y cuando todo pasa, cuando todo está tranquilo, cuando uno se encuentra solo de vuelta, se pregunta: "¿Y después?". Pareciera que uno tiene el deseo de que todo dure para siempre. Es bíblico. La respueta la encuentro en Eclesiastés 3:11, cuando dice que Dios ha colocado eternidad en el corazón del hombre.
Me cuestiono a mí mismo y llego a la pseudo-conclusión (no estoy seguro) de que la vida es más que logros, reconocimientos, trabajo y esfuerzo. Eso es parte de la vida, pero no es la vida en sí. Más allá incluso del propósito de Dios para nuestras, del llamado, de predicar el Evangelio - los cuales son fundamentales para nuestra vida en Cristo -, los libros de Eclesiastés y Proverbios nos dan dos afirmaciones irrefutables y con las cuales concuerdo, a partir de mi corta experiencia de vida aún. He aquí:
"He aquí pues el bien que yo he visto: Que lo bueno es comer y beber, y gozar uno del bien de todo su trabajo con que se fatiga debajo del sol, todos los días de su vida que Dios le ha dado; porque esta es su parte" (Eclesiastés 5:18).
Tal vez siempre podamos tener esa insatisfacción en cuanto a todo lo que hagamos en la tierra, por cuanto Dios colocó eternidad en nuestro corazón, y seremos "plenamente plenos" el día que estemos con Él en la eternidad. Pero mientras tanto, Dios también estableció que nos gocemos y regocijemos en ls bendiciones que Él nos da, que sepamos valorar los pequeños detalles y disfrutar de las cosas buenas que nos ocurren, siempre, a pesar de todo lo malo que nos pueda rodear.
Respuestas absolutas, simples, concretas y directas a preguntas como: "¿Cuál es el sentido de la vida?" Al menos, respuestas completan y satisfagan completamente, no. Porque la respuesta está en Dios. La respuesta puede ser perfectamente, como también lo dice Eclesiastés 12:13
"El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre".
DIOS es la respuesta final a nuestras preguntas existencialistas y el día que estemos con él en la eternidad nuestro conocimiento sobre Él y sobre nosotros mismos será pleno.
viernes, 3 de julio de 2009
Mayor compromiso
Dios demanda de nosotros un mayor compromiso. Al decir nosotros, me incluyo a mí y a aquellos pares míos que componen esta generación. Es la hora de que asumamos la posición que el Señor espera de nosotros en estos tiempos de turbulencia en los que vivimos.
La realidad del siglo XXI, con la consolidación del postmodernismo, nos habla de una sociedad que se está volviendo anti-cristiana, como lo dijera Junior Zapata, en su libro "La generación emergente". Esta realidad se está levantando frente a nuestras narices, sin que nosotros lo percatemos concientemente, por estar tan conformes con nuestra salvación y nuestras actividades cristianas.
Al decir que el esquema social se está volviendo anticristiano hablo principalmente de una corriente político - filósofica. Las corrientes ideológicas, de pensamiento, son marcan la tendencia de una sociedad. NO PODEMOS TAPAR EL SOL CON UN DEDO, y más aún, cuando nuestra pasividad demandará el juicio de Dios hacia nuestras vidas.
Una de las características de esta generación, sobre la cual estuve meditando en los últimos meses y tras conversaciones e intercambio de pareceres con amigos y me hizo llegar a la conclusión de que se trata de la realidad, es que hay un DESINTERÉS, una INDIFERENCIA muy peligrosa. En términos sencillos y vulgares, "a nadie le calienta nada". Esto equivale a no tener un compromiso con Dios.
Sin embargo, mientras "a nadie le caliente nada", al diablo sí le calienta y su plan avanza. La condenación y las ataduras a los niños, adolescentes, jóvenes, adultos y familia, SIGUE AVANZANDO, y a pasos agigantados.
Y ante este hecho, surge la pregunta: ¿Qué será de la iglesia en los próximos años? ¿Quién tomará la posta?
No puedo negar que esta interrogante me desveló bastante y la Biblia me llevó a una síntesis que, no por ser verdad, puede animar la indiferencia. En Mateo 16:18, el mismo Jesús dijo que las puertas del Hades no prevalecerían contra su iglesia.
Pero el panorama que observamos es alarmante y necesitamos volvernos a Dios.
Ser cristianos hoy no es fácil. Y el día de mañana, menos. A nivel mundial, avanzan las iniciativas que pretenden censurar el cristianismo por ser, según ellos, retrógrado, discriminador, excluyente, absolutista. El relativismo se impone, los valores sociales relacionados a la familia, matrimonio y sexualidad se están derrumbando, ante nuestros ojos, y en consecuencia, la sociedad en la que van a vivir nuestros hijos, las generaciones que nos sucederán (si esto sucede, porque Cristo viene muy pronto) será completamente hostil a la fe en el Dios de la Biblia, cuyos principios y mandamientos son absolutos y verdaderos.
Me tocó ver a muchos pares, amigos y gente cercana apartarse de los caminos del Señor, negando con su actual vida la devoción que en algún momento profesaron hacia Cristo. Me dolió y me sigue doliendo. Asimismo, he tenido el privilegio de ver y acompañar a otros que se habían apartado, fueron tocados por Dios y volvieron al primer amor. Ninguna otra cosa puede brindarme mayor alegría.
Al punto al que quiero ir es que veo, a nivel juvenil, un cristianismo demasiado debil, muy basado en la costumbre de "ir a la iglesia" y sin el fundamento sólido de una experiencia transformadora con Dios y en el conocimiento de la Palabra.
Sin estos fundamentos, lo que se vislumbra no es alentador.
Pareciera que la generación a la que pertenezco no se animó a asumir el rol del liderazgo de tomar la posta y encender a la generación emergente, de la manera en la que lo hicieron nuestros antecesores. Al haberse estancado este "traspaso", se trancó el avivamiento, la obra y el fuego comenzó a debilitarse. Al no ejercer un rol activo en el ministerio que el Señor nos encomendó, no existe razón por la cual pueda mantenerse encedido el fuego y, como la higuera a la que Jesús maldijo, comenzamos a secarnos.
La Biblia es clara, también, al advertir en Mateo 24:12 que "a causa de la maldad, el amor de muchos se enfriará". Cuando el amor se enfría, es mucho más fácil dejarnos seducir por las tentaciones, las seducciones del mundo y, sin darnos cuenta, podemos entrar en un proceso de autodestrucción espìritual, del cual solo tomamos conciencia cuando ya estamos demasiado embarrados y debilitados como para poder reaccionar.
Y mientras, el mal sigue avanzando y cobrándose vidas por las cuales la sangre de Jesús se derramó.
Nos estamos amando a nosotros mismos mucho más de lo que amamos a Dios, y de esa manera, estamos destruyéndonos a nosotros y el crecimiento de la obra de Dios, y aquel Padre bueno en quien creemos, es también el Juez severo ante el cual tendremos que dar cuentas (Romanos 11:22).
Me quebrantó mucho cuando el Pastor de la Iglesia donde me congrego dijo en una de sus prédicas que si no oramos, lloraremos. Mencionó que existe un plan a nivel mundial para acabar con el cristianismo, el rebrote del comunismo anticristiano, que en China persiguió a la iglesia, que tuvo que mantenerse y crecer bajo persecusión, dando a entender que si no nos levantamos, orando ya actuando, un destino similar se perfila para nuestra región.
A mitad del siglo XX, llegó un momento en el cual, la Iglesia cristiana, que estaba tan dormida, se encontró con que el nuevo régimen político no toleraba el cristianismo y comenzó el cierre de iglesias y la persecusión a base de torturas e incluso muerte, a aquellos hijos de Dios que rehusaban a negar su fe. En medio de historias durísimas que hoy conocemos a través de los libros, la Iglesia del Señor siguió avanzando con pasos ensangrentados por el dolor y persecusión, hasta conquistar hoy en día, cierto clima de libertad (aún no pleno) en la China Continental.
Tal vez, la situación "pre-comunismo" de la Iglesia china no se diferencie tanto de la nuestra actualmente, lo cual no percibimos por esa terrible indiferencia. Y mientras, Dios sigue llamando, tocando puertas entre sus hijos, buscando que alguien le responda.
Y pareciera que estamos tan entretenidos con el mundo (eclesial, incluso) que el ruido que nos rodea no nos permite escuchar su suave silbido de amor, pero a la vez, de advertencia.
Lo mejor de todo es que, al menos en el ámbito que nos rodea, este proceso ES REVERSIBLE. Por supuesto, no de forma automática. En medio de la debacle, encontramos la promesa de Dios en 2 Crónicas 7:14
"Si se humilla mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oran, y buscan mi rostro, y se convierten de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, perdonaré sus pecados y sanaré su tierra".
Mientras haya vida, hay esperanza, y tengo fe de que podamos despertarnos del letargo, orar, buscar a Dios, darle nuestra vida y permitirle que nos use para transformar nuestra sociedad, nuestro tiempo.
Amemos menos el mundo y más a Dios. Las recompensas son eternas.
Espero que no nos demos cuenta de esto demasiado tarde.
Hasta ahora, hay tiempo.
La realidad del siglo XXI, con la consolidación del postmodernismo, nos habla de una sociedad que se está volviendo anti-cristiana, como lo dijera Junior Zapata, en su libro "La generación emergente". Esta realidad se está levantando frente a nuestras narices, sin que nosotros lo percatemos concientemente, por estar tan conformes con nuestra salvación y nuestras actividades cristianas.
Al decir que el esquema social se está volviendo anticristiano hablo principalmente de una corriente político - filósofica. Las corrientes ideológicas, de pensamiento, son marcan la tendencia de una sociedad. NO PODEMOS TAPAR EL SOL CON UN DEDO, y más aún, cuando nuestra pasividad demandará el juicio de Dios hacia nuestras vidas.
Una de las características de esta generación, sobre la cual estuve meditando en los últimos meses y tras conversaciones e intercambio de pareceres con amigos y me hizo llegar a la conclusión de que se trata de la realidad, es que hay un DESINTERÉS, una INDIFERENCIA muy peligrosa. En términos sencillos y vulgares, "a nadie le calienta nada". Esto equivale a no tener un compromiso con Dios.
Sin embargo, mientras "a nadie le caliente nada", al diablo sí le calienta y su plan avanza. La condenación y las ataduras a los niños, adolescentes, jóvenes, adultos y familia, SIGUE AVANZANDO, y a pasos agigantados.
Y ante este hecho, surge la pregunta: ¿Qué será de la iglesia en los próximos años? ¿Quién tomará la posta?
No puedo negar que esta interrogante me desveló bastante y la Biblia me llevó a una síntesis que, no por ser verdad, puede animar la indiferencia. En Mateo 16:18, el mismo Jesús dijo que las puertas del Hades no prevalecerían contra su iglesia.
Pero el panorama que observamos es alarmante y necesitamos volvernos a Dios.
Ser cristianos hoy no es fácil. Y el día de mañana, menos. A nivel mundial, avanzan las iniciativas que pretenden censurar el cristianismo por ser, según ellos, retrógrado, discriminador, excluyente, absolutista. El relativismo se impone, los valores sociales relacionados a la familia, matrimonio y sexualidad se están derrumbando, ante nuestros ojos, y en consecuencia, la sociedad en la que van a vivir nuestros hijos, las generaciones que nos sucederán (si esto sucede, porque Cristo viene muy pronto) será completamente hostil a la fe en el Dios de la Biblia, cuyos principios y mandamientos son absolutos y verdaderos.
Me tocó ver a muchos pares, amigos y gente cercana apartarse de los caminos del Señor, negando con su actual vida la devoción que en algún momento profesaron hacia Cristo. Me dolió y me sigue doliendo. Asimismo, he tenido el privilegio de ver y acompañar a otros que se habían apartado, fueron tocados por Dios y volvieron al primer amor. Ninguna otra cosa puede brindarme mayor alegría.
Al punto al que quiero ir es que veo, a nivel juvenil, un cristianismo demasiado debil, muy basado en la costumbre de "ir a la iglesia" y sin el fundamento sólido de una experiencia transformadora con Dios y en el conocimiento de la Palabra.
Sin estos fundamentos, lo que se vislumbra no es alentador.
Pareciera que la generación a la que pertenezco no se animó a asumir el rol del liderazgo de tomar la posta y encender a la generación emergente, de la manera en la que lo hicieron nuestros antecesores. Al haberse estancado este "traspaso", se trancó el avivamiento, la obra y el fuego comenzó a debilitarse. Al no ejercer un rol activo en el ministerio que el Señor nos encomendó, no existe razón por la cual pueda mantenerse encedido el fuego y, como la higuera a la que Jesús maldijo, comenzamos a secarnos.
La Biblia es clara, también, al advertir en Mateo 24:12 que "a causa de la maldad, el amor de muchos se enfriará". Cuando el amor se enfría, es mucho más fácil dejarnos seducir por las tentaciones, las seducciones del mundo y, sin darnos cuenta, podemos entrar en un proceso de autodestrucción espìritual, del cual solo tomamos conciencia cuando ya estamos demasiado embarrados y debilitados como para poder reaccionar.
Y mientras, el mal sigue avanzando y cobrándose vidas por las cuales la sangre de Jesús se derramó.
Nos estamos amando a nosotros mismos mucho más de lo que amamos a Dios, y de esa manera, estamos destruyéndonos a nosotros y el crecimiento de la obra de Dios, y aquel Padre bueno en quien creemos, es también el Juez severo ante el cual tendremos que dar cuentas (Romanos 11:22).
Me quebrantó mucho cuando el Pastor de la Iglesia donde me congrego dijo en una de sus prédicas que si no oramos, lloraremos. Mencionó que existe un plan a nivel mundial para acabar con el cristianismo, el rebrote del comunismo anticristiano, que en China persiguió a la iglesia, que tuvo que mantenerse y crecer bajo persecusión, dando a entender que si no nos levantamos, orando ya actuando, un destino similar se perfila para nuestra región.
A mitad del siglo XX, llegó un momento en el cual, la Iglesia cristiana, que estaba tan dormida, se encontró con que el nuevo régimen político no toleraba el cristianismo y comenzó el cierre de iglesias y la persecusión a base de torturas e incluso muerte, a aquellos hijos de Dios que rehusaban a negar su fe. En medio de historias durísimas que hoy conocemos a través de los libros, la Iglesia del Señor siguió avanzando con pasos ensangrentados por el dolor y persecusión, hasta conquistar hoy en día, cierto clima de libertad (aún no pleno) en la China Continental.
Tal vez, la situación "pre-comunismo" de la Iglesia china no se diferencie tanto de la nuestra actualmente, lo cual no percibimos por esa terrible indiferencia. Y mientras, Dios sigue llamando, tocando puertas entre sus hijos, buscando que alguien le responda.
Y pareciera que estamos tan entretenidos con el mundo (eclesial, incluso) que el ruido que nos rodea no nos permite escuchar su suave silbido de amor, pero a la vez, de advertencia.
Lo mejor de todo es que, al menos en el ámbito que nos rodea, este proceso ES REVERSIBLE. Por supuesto, no de forma automática. En medio de la debacle, encontramos la promesa de Dios en 2 Crónicas 7:14
"Si se humilla mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oran, y buscan mi rostro, y se convierten de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, perdonaré sus pecados y sanaré su tierra".
Mientras haya vida, hay esperanza, y tengo fe de que podamos despertarnos del letargo, orar, buscar a Dios, darle nuestra vida y permitirle que nos use para transformar nuestra sociedad, nuestro tiempo.
Amemos menos el mundo y más a Dios. Las recompensas son eternas.
Espero que no nos demos cuenta de esto demasiado tarde.
Hasta ahora, hay tiempo.
lunes, 15 de junio de 2009
Arriesgarse
Este poema - creo que ya lo mencioné en una entrada anterior - lo leí en un libro que marcó bastante mi forma de pensar. El título del libro, "Cambio de bastón" (Baton change, the next generation); su autor, Peter Lyne.
Puedo decir que marcó un hito en mi peregrinar como persona y como hijo de Dios, y traza un rumbo que debo asumir para conquistar las promesas de Dios para mi vida.
Después de mucho, conseguí la versión original del poema en inglés.
A continuación, lo transcribo en español y en inglés.
"To laugh is to risk appearing the fool,
To weep is to risk being called sentimental.
To reach out to another is to risk involvement.
To expose feelings is to risk showing your true self.
To place your ideas and your dreams before the crowd is to risk being called naive.
To love is to risk not being loved in return,
To live is to risk dying,
To hope is to risk despair,
To try is to risk failure.
But risks must be taken, because the greatest risk in life is to risk nothing.
The person who risks nothing, does nothing, has nothing, is nothing, and becomes nothing.
He may avoid suffering and sorrow, but he simply cannot learn, feel, change, grow or love.
Chained by his certitude, he is a slave; he has forfeited his freedom.
Only the person who risks is truly free."
-- Janet Rand
ARRIESGARSE
-----------
"Reir es arriesgarse a parecer un tonto
Llorar es arriesgarse a parecer un sentimental
Tender la mano es arriesgarse a involucrarse
Expresar tus sentimientos es arriesgarse a revelar tu verdadero yo
Exponer tus ideas y tus sueños ante una multitud es arriesgarse a perderlos
Amar es arriesgarse a no ser correspondido
Vivir es arriesgarse a morir
Esperar es arriesgarse a la desesperanza
Intentar es arriesgarse a fallar
Pero los riesgos deben ser corridos
porque uno de los peligros más grandes de la vida
es no arriesgarse a nada.
Los que no arriesgan nada, no hacen nada,
no logran nada y se convierten en nada.
Pueden evitar el sufrimiento y la tristeza,
pero no pueden aprender, sentir, cambiar, crecer,
amar o aún vivir.
Encadenados a sus dudas, son esclavos,
han perdido su libertad
Solamente una persona que arriesga todo
lo que no puede tener
para obtener todo aquello que nunca puede perder...
es verdaderamente libre"..
Puedo decir que marcó un hito en mi peregrinar como persona y como hijo de Dios, y traza un rumbo que debo asumir para conquistar las promesas de Dios para mi vida.
Después de mucho, conseguí la versión original del poema en inglés.
A continuación, lo transcribo en español y en inglés.
"To laugh is to risk appearing the fool,
To weep is to risk being called sentimental.
To reach out to another is to risk involvement.
To expose feelings is to risk showing your true self.
To place your ideas and your dreams before the crowd is to risk being called naive.
To love is to risk not being loved in return,
To live is to risk dying,
To hope is to risk despair,
To try is to risk failure.
But risks must be taken, because the greatest risk in life is to risk nothing.
The person who risks nothing, does nothing, has nothing, is nothing, and becomes nothing.
He may avoid suffering and sorrow, but he simply cannot learn, feel, change, grow or love.
Chained by his certitude, he is a slave; he has forfeited his freedom.
Only the person who risks is truly free."
-- Janet Rand
ARRIESGARSE
-----------
"Reir es arriesgarse a parecer un tonto
Llorar es arriesgarse a parecer un sentimental
Tender la mano es arriesgarse a involucrarse
Expresar tus sentimientos es arriesgarse a revelar tu verdadero yo
Exponer tus ideas y tus sueños ante una multitud es arriesgarse a perderlos
Amar es arriesgarse a no ser correspondido
Vivir es arriesgarse a morir
Esperar es arriesgarse a la desesperanza
Intentar es arriesgarse a fallar
Pero los riesgos deben ser corridos
porque uno de los peligros más grandes de la vida
es no arriesgarse a nada.
Los que no arriesgan nada, no hacen nada,
no logran nada y se convierten en nada.
Pueden evitar el sufrimiento y la tristeza,
pero no pueden aprender, sentir, cambiar, crecer,
amar o aún vivir.
Encadenados a sus dudas, son esclavos,
han perdido su libertad
Solamente una persona que arriesga todo
lo que no puede tener
para obtener todo aquello que nunca puede perder...
es verdaderamente libre"..
miércoles, 3 de junio de 2009
TIEMPO SEGURO DE ESPERA
“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz y no de mal, para daros el fin que esperáis”
(Jeremías 29:11)
Cuando el profeta Jeremías escribía estas palabras, lo hacía en el contexto de una carta dirigida a los israelitas que se encontraban deportados en Babilonia, tras la conquista y saqueo del reino de Judá a manos de Nabucodonosor. Las circunstancias no eran fáciles y las esperanzas de la restauración eran remotas o, en términos humanos, prácticamente imposibles.
Babilonia era el imperio más poderoso de la tierra y ante Nabucodonosor temblaban los pueblos. Hasta la misma Biblia cuenta que se lo llamaba “rey de reyes” (Daniel 2:37). Pero esto no pasaba desapercibido en el cielo. Dios mismo, el verdadero Rey soberano sobre todos los reyes, había permitido, a causa de la desobediencia de su pueblo, que cayeran en manos de este rey impío. Sin embargo, él no había olvidado su pacto y al remanente apartado del mal que había quedado en medio de ellos.
Muchas veces he escuchado mensajes motivaciones con este versículo, y de veras que lo es. Tal vez, ninguno de nosotros hoy atravesamos por la humillación que para un pueblo significaba la deportación a un pueblo con cultura extraña y pagana, y la destrucción del Templo y la ciudad de Jerusalén.
Mas, a pesar de esto, Dios no abandona a su pueblo, que se sumergía en la desesperanza y la confusión, a causa de falsos profetas, y le anuncia que en setenta años, volverían a su tierra y serían restaurados, y que mientras ese tiempo no llegara, les manda que habitaran tranquilos y seguros en Babilonia y que se edifiquen casas.
Imaginate… ¡SETENTA AÑOS! No te digo que en tu vida también sean setenta años, sino que la conclusión a la que llego es que, por lo general, los plazos en los cuales Dios hace lo que nos promete, resultan ser más largos de los que nosotros, en su nuestra impaciencia, pensamos. Pero Dios dice y lo cumple. Y a los setenta años, como leemos en el capítulo 1 de Esdras, inicia el retorno de los judíos a su tierra y la restauración de este pueblo.
Así como los israelitas de entonces, hoy nosotros tenemos maravillosas promesas de Dios para nuestra vida, mas, aunque tal vez no tarden específicamente setenta años, probablemente las cosas no las veremos de la noche a la mañana, sino en el tiempo preciso y oportuno (gr.: kayros) de Dios, el cual la mayoría de las veces, desafía nuestro deseo de tener el control de las cosas y de ver resultados inmediatos. Te aseguro que no es nada fácil.
Para ello, tenemos a la Palabra de Dios, la que nos anima a que nos anclemos a la promesa y permanezcamos firmes, de manera a que mientras el “plazo de espera” transcurre, habitemos seguros, tranquilos y confiados, sabiendo que “FIEL ES EL QUE OS LLAMA, EL CUAL TAMBIÉN LO HARÁ” (1 Tesalonicenses 5:24).
(Jeremías 29:11)
Cuando el profeta Jeremías escribía estas palabras, lo hacía en el contexto de una carta dirigida a los israelitas que se encontraban deportados en Babilonia, tras la conquista y saqueo del reino de Judá a manos de Nabucodonosor. Las circunstancias no eran fáciles y las esperanzas de la restauración eran remotas o, en términos humanos, prácticamente imposibles.
Babilonia era el imperio más poderoso de la tierra y ante Nabucodonosor temblaban los pueblos. Hasta la misma Biblia cuenta que se lo llamaba “rey de reyes” (Daniel 2:37). Pero esto no pasaba desapercibido en el cielo. Dios mismo, el verdadero Rey soberano sobre todos los reyes, había permitido, a causa de la desobediencia de su pueblo, que cayeran en manos de este rey impío. Sin embargo, él no había olvidado su pacto y al remanente apartado del mal que había quedado en medio de ellos.
Muchas veces he escuchado mensajes motivaciones con este versículo, y de veras que lo es. Tal vez, ninguno de nosotros hoy atravesamos por la humillación que para un pueblo significaba la deportación a un pueblo con cultura extraña y pagana, y la destrucción del Templo y la ciudad de Jerusalén.
Mas, a pesar de esto, Dios no abandona a su pueblo, que se sumergía en la desesperanza y la confusión, a causa de falsos profetas, y le anuncia que en setenta años, volverían a su tierra y serían restaurados, y que mientras ese tiempo no llegara, les manda que habitaran tranquilos y seguros en Babilonia y que se edifiquen casas.
Imaginate… ¡SETENTA AÑOS! No te digo que en tu vida también sean setenta años, sino que la conclusión a la que llego es que, por lo general, los plazos en los cuales Dios hace lo que nos promete, resultan ser más largos de los que nosotros, en su nuestra impaciencia, pensamos. Pero Dios dice y lo cumple. Y a los setenta años, como leemos en el capítulo 1 de Esdras, inicia el retorno de los judíos a su tierra y la restauración de este pueblo.
Así como los israelitas de entonces, hoy nosotros tenemos maravillosas promesas de Dios para nuestra vida, mas, aunque tal vez no tarden específicamente setenta años, probablemente las cosas no las veremos de la noche a la mañana, sino en el tiempo preciso y oportuno (gr.: kayros) de Dios, el cual la mayoría de las veces, desafía nuestro deseo de tener el control de las cosas y de ver resultados inmediatos. Te aseguro que no es nada fácil.
Para ello, tenemos a la Palabra de Dios, la que nos anima a que nos anclemos a la promesa y permanezcamos firmes, de manera a que mientras el “plazo de espera” transcurre, habitemos seguros, tranquilos y confiados, sabiendo que “FIEL ES EL QUE OS LLAMA, EL CUAL TAMBIÉN LO HARÁ” (1 Tesalonicenses 5:24).
domingo, 10 de mayo de 2009
A mis amigos
No me gusta ser superficial en las amistades. Valoro mucho el vínculo de la confianza de compartir la vida, los sueños, proyectos, sentimientos, pensamientos con las personas a las cuales llamo amigos y amigas. Lo considero como una de las mayores bendiciones que Dios me da en la vida, realmente invaluable.
No me gusta solo reirme, aunque es parte. No me gusta solo divertirme, aunque es necesario. Me apasionan las conversaciones inolvidables, esas que se extienden por horas en las noches y que, cuando te dás cuenta, resulta que ya sobrepasaron la madrugada. Me gusta hablar de los sueños que me inspiran, de las bendiciones recibidas, de las preocupaciones que me aquejan, de los temores que enfrento, de las adversidades que atravieso, de las promesas y el llamado de Dios para mi vida y para esta generación.
Valoro en gran medida a las personas que se animan a escucharme y a las que me permiten escucharles. Me emociona sobremanera el versículo bíblico que dice: "Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos" (Juan 15:13). Me apasiona hacerlo, porque el tener algo por lo cual dar la vida, la llena de sentido a ésta.
Pareciera sencillo e insignificante, pero el mismo Jesús lo dijo.
Hay riqueza es admitir y tolerar las diferencias de temperamento, comportamiento, actitud, pensamiento en las relaciones de amistad, y eso las engrandece.
Tal vez, hoy se trate de uno más de "esos días" en los cuales estoy reflexivo, pensativo, melancólico, romántico o como quieran llamarle... pero las experiencias vividas y los pensamientos que rodearon mi mente en los últimos días fueron sobre esto, y una de las mejores maneras de inmortalizar los pensamientos que se borran con la memoria es escribiéndolos.
A todos mis amigos, por este humilde medio, un sincero reconocimiento de mi afecto y estima. A los que están cerca, a los que están lejos, a los que veo siempre, a los que casi nunca veo, a los que me influencias con sus escritos, a los que me impactan con la convivencia, a los que conozco solo por Internet, a los que me edifican, a los que edifico, etc, etc.
He aquí... yo mismo. El que pienso, el que siente, el que soy.
No me gusta solo reirme, aunque es parte. No me gusta solo divertirme, aunque es necesario. Me apasionan las conversaciones inolvidables, esas que se extienden por horas en las noches y que, cuando te dás cuenta, resulta que ya sobrepasaron la madrugada. Me gusta hablar de los sueños que me inspiran, de las bendiciones recibidas, de las preocupaciones que me aquejan, de los temores que enfrento, de las adversidades que atravieso, de las promesas y el llamado de Dios para mi vida y para esta generación.
Valoro en gran medida a las personas que se animan a escucharme y a las que me permiten escucharles. Me emociona sobremanera el versículo bíblico que dice: "Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos" (Juan 15:13). Me apasiona hacerlo, porque el tener algo por lo cual dar la vida, la llena de sentido a ésta.
Pareciera sencillo e insignificante, pero el mismo Jesús lo dijo.
Hay riqueza es admitir y tolerar las diferencias de temperamento, comportamiento, actitud, pensamiento en las relaciones de amistad, y eso las engrandece.
Tal vez, hoy se trate de uno más de "esos días" en los cuales estoy reflexivo, pensativo, melancólico, romántico o como quieran llamarle... pero las experiencias vividas y los pensamientos que rodearon mi mente en los últimos días fueron sobre esto, y una de las mejores maneras de inmortalizar los pensamientos que se borran con la memoria es escribiéndolos.
A todos mis amigos, por este humilde medio, un sincero reconocimiento de mi afecto y estima. A los que están cerca, a los que están lejos, a los que veo siempre, a los que casi nunca veo, a los que me influencias con sus escritos, a los que me impactan con la convivencia, a los que conozco solo por Internet, a los que me edifican, a los que edifico, etc, etc.
He aquí... yo mismo. El que pienso, el que siente, el que soy.
miércoles, 1 de abril de 2009
De vuelta en Buenos Aires
Que emocion mas grande es estar en este lugar de vuelta! Mis pies pisan de vuelta el suelo de la capital argentina - la Ciudad Autonoma de Buenos Aires - y manana, los de La Plata.
Que mucho cambio mi vida desde entonces! Cambios de paradigmas, de pensamientos, de actitudes... fue una renovacion. Parece increible que haya pasado tanto tiempo desde aquel entonces, pero estar aqui de vuelta me hace rememorar todo aquello como si hubiera sido ayer.... porque en mi corazon, fue ayer.
Se revivieron en mi todas esas emociones y estoy mas que contento. Andar en subte, en los micros portenos, hacer compras, recorrer los sitios politicos mas importantes de Argentina, hablar con la Diputada Cynthia Hotton y escuchar en vivo a la Vicejefa de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Gabriela Michetti, implicaron para mi emociones que me superan. Ver de vuelta a mis companeros de colegio que estan aca, en sus departamentos, reencontrarme con mis amigos platenses, volver a la iglesia aca.... TODO, MIL COSAS QUE FORMAN PARTE DE MI HISTORIA, porque sin duda alguna, parte de mi corazon quedo aqui y seguira aqui.
Y le doy gracias a Dios por haberme permitido volver. Este fue una de las tantas cosas locas e inesperadas que me anime a hacer en mi vida y de la que no me arrepiento. Un viaje decidido entre "gallo y media noche". El domingo a la tardecita tomo fuerza la idea de venir, el domingo a la noche sigui fortaleciendose, el lunes a la manana se consolido, y a la tardecita ya estaba viajando. Y desde ayer, martes 31, ya estoy aqui por una semana... que aunque siento que es poco tiempo, es lo suficiente como para reafianzar el vinculo que me une a este lugar.
Se que Dios tuvo y tiene un proposito para traerme aqui. Lo entiendo y lo voy entiendiendo. Con el correr de los dias seguira clarificandose... pero se que los propositos de Dios muchas veces no se revelan en un momento X, sino en la cotidianeidad de la vida, y en las cosas simples, pero que al mirar atras, pasado un tiempo, ves el fruto y el cambio... y asi entendes el proposito. Asi fue la primera vez.
Tengo ansias de estar en La Plata e ir al culto en Rey de Reyes aqui en Buenos Aires, el domingo de manana.... Hay mucho por vivir aun aqui...
PAPA DIOS, segui guiandome y encaminandome en tu perfecta voluntad!
Gracias por todo.
Que mucho cambio mi vida desde entonces! Cambios de paradigmas, de pensamientos, de actitudes... fue una renovacion. Parece increible que haya pasado tanto tiempo desde aquel entonces, pero estar aqui de vuelta me hace rememorar todo aquello como si hubiera sido ayer.... porque en mi corazon, fue ayer.
Se revivieron en mi todas esas emociones y estoy mas que contento. Andar en subte, en los micros portenos, hacer compras, recorrer los sitios politicos mas importantes de Argentina, hablar con la Diputada Cynthia Hotton y escuchar en vivo a la Vicejefa de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Gabriela Michetti, implicaron para mi emociones que me superan. Ver de vuelta a mis companeros de colegio que estan aca, en sus departamentos, reencontrarme con mis amigos platenses, volver a la iglesia aca.... TODO, MIL COSAS QUE FORMAN PARTE DE MI HISTORIA, porque sin duda alguna, parte de mi corazon quedo aqui y seguira aqui.
Y le doy gracias a Dios por haberme permitido volver. Este fue una de las tantas cosas locas e inesperadas que me anime a hacer en mi vida y de la que no me arrepiento. Un viaje decidido entre "gallo y media noche". El domingo a la tardecita tomo fuerza la idea de venir, el domingo a la noche sigui fortaleciendose, el lunes a la manana se consolido, y a la tardecita ya estaba viajando. Y desde ayer, martes 31, ya estoy aqui por una semana... que aunque siento que es poco tiempo, es lo suficiente como para reafianzar el vinculo que me une a este lugar.
Se que Dios tuvo y tiene un proposito para traerme aqui. Lo entiendo y lo voy entiendiendo. Con el correr de los dias seguira clarificandose... pero se que los propositos de Dios muchas veces no se revelan en un momento X, sino en la cotidianeidad de la vida, y en las cosas simples, pero que al mirar atras, pasado un tiempo, ves el fruto y el cambio... y asi entendes el proposito. Asi fue la primera vez.
Tengo ansias de estar en La Plata e ir al culto en Rey de Reyes aqui en Buenos Aires, el domingo de manana.... Hay mucho por vivir aun aqui...
PAPA DIOS, segui guiandome y encaminandome en tu perfecta voluntad!
Gracias por todo.
jueves, 29 de enero de 2009
La oración de Rick Warren en la asunción de Obama
A continuación, transcribo la oración que pronunció el Rev. Rick Warren en la inauguración presidencial de Barack Obama. A pesar de que Estados Unidos, en gran manera, ha dado las espaldas a Dios y sus principios, considero como un hecho "histórico" para este tiempo que en el acto oficial más solemne del Gobierno, hayan permitido que un predicador de talla e integridad de Rick Warren orara invocando el nombre de JESÚS para pedir por el nuevo Presidente.
"Dios Todopoderoso, Padre Nuestro, todo lo que vemos y lo que no podemos ver existe solo por Ti. Todo viene de Ti, todo te pertenece, todo existe para tu gloria. La Historia es tu historia.
La Escritura nos dice: "Escucha, Israel, el Señor es nuestro Dios, Uno es el Señor". Y tú eres compasivo y misericordioso y amas a todos los que has hecho.
Ahora, hoy, nos regocijamos. No sólo porque en América ha habido una transferencia de poder pacífica por 43ª vez. Celebramos un punto crucial en la historia con la inauguración de nuestro primer presidente americano-africano de los Estados Unidos.
Estamos muy agradecidos de vivir en esta tiera, una tierra de posibilidades sin igual, donde el hijo de un inmigrante africano puede subir al más alto nivel de nuestro liderazgo. Y sabemos hoy que el doctor King y una gran nube de testigos están gritando en el Cielo.
Da a nuestro presidente, Barack Obama, la sabiduría de dirigirnos con humildad, el coraje de dirigirnos con integridad, la compasión para dirigirnos con generosidad. Bendice y protégele, a él, a su familia, al vicepresidente Biden, al Gabinete y a cada uno de nuestros líderes libremente elegidos.
Ayúdanos, oh Dios, a recordar que somos americanos. Unidos no por la raza o la religión o la sangre, sino por nuestro compromiso con la libertad y justicia para todos.
Cuando nos centramos en nosotros mismos, cuando nos peleamos, cuando te olvidamos, perdónanos.
Cuando presumimos de que nuestra grandeza y prosperidad es sólo nuestra, perdónanos.
Cuando no tratamos a nuestros compañeros, seres humanos, y a toda la tierra con el respeto que merecen, perdónanos.
Y a medida que afrontamos estos días difíciles, que nazca una nueva claridad en nuestras intenciones, responsabilidad en nuestras acciones, humildad en nuestros esfuerzos y civilidad en nuestras actitudes, incluso cuando diferimos.
Ayúdanos a compartir, a servir y a buscar el bien común de todos. Que todas las personas de buena voluntad se unan para trabajar juntas por una nación más próspera, saludable, justa, y por un planeta pacífico.
Que nunca olvidemos que un día, todas las naciones, todas las personas, estaremos de pie ante Ti para rendir cuentas.
Ahora presentamos a nuestro nuevo presidente, y a su esposa Michelle y a sus hijas, Malia y Sasha, bajo tu amoroso cuidado.
Lo pido humildemente, en el Nombre de quien cambió mi vida: Yeshuá, Isá, Jesús. Jesús, que nos enseñó a orar:
"Padre Nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea tu Nombre. venga a nosotros tu Reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el Cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, y perdona nuestras ofensas, como perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del Mal. Porque tuyo es el Reino, el Poder y la Gloria, por siempre. Amén."
"Dios Todopoderoso, Padre Nuestro, todo lo que vemos y lo que no podemos ver existe solo por Ti. Todo viene de Ti, todo te pertenece, todo existe para tu gloria. La Historia es tu historia.
La Escritura nos dice: "Escucha, Israel, el Señor es nuestro Dios, Uno es el Señor". Y tú eres compasivo y misericordioso y amas a todos los que has hecho.
Ahora, hoy, nos regocijamos. No sólo porque en América ha habido una transferencia de poder pacífica por 43ª vez. Celebramos un punto crucial en la historia con la inauguración de nuestro primer presidente americano-africano de los Estados Unidos.
Estamos muy agradecidos de vivir en esta tiera, una tierra de posibilidades sin igual, donde el hijo de un inmigrante africano puede subir al más alto nivel de nuestro liderazgo. Y sabemos hoy que el doctor King y una gran nube de testigos están gritando en el Cielo.
Da a nuestro presidente, Barack Obama, la sabiduría de dirigirnos con humildad, el coraje de dirigirnos con integridad, la compasión para dirigirnos con generosidad. Bendice y protégele, a él, a su familia, al vicepresidente Biden, al Gabinete y a cada uno de nuestros líderes libremente elegidos.
Ayúdanos, oh Dios, a recordar que somos americanos. Unidos no por la raza o la religión o la sangre, sino por nuestro compromiso con la libertad y justicia para todos.
Cuando nos centramos en nosotros mismos, cuando nos peleamos, cuando te olvidamos, perdónanos.
Cuando presumimos de que nuestra grandeza y prosperidad es sólo nuestra, perdónanos.
Cuando no tratamos a nuestros compañeros, seres humanos, y a toda la tierra con el respeto que merecen, perdónanos.
Y a medida que afrontamos estos días difíciles, que nazca una nueva claridad en nuestras intenciones, responsabilidad en nuestras acciones, humildad en nuestros esfuerzos y civilidad en nuestras actitudes, incluso cuando diferimos.
Ayúdanos a compartir, a servir y a buscar el bien común de todos. Que todas las personas de buena voluntad se unan para trabajar juntas por una nación más próspera, saludable, justa, y por un planeta pacífico.
Que nunca olvidemos que un día, todas las naciones, todas las personas, estaremos de pie ante Ti para rendir cuentas.
Ahora presentamos a nuestro nuevo presidente, y a su esposa Michelle y a sus hijas, Malia y Sasha, bajo tu amoroso cuidado.
Lo pido humildemente, en el Nombre de quien cambió mi vida: Yeshuá, Isá, Jesús. Jesús, que nos enseñó a orar:
"Padre Nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea tu Nombre. venga a nosotros tu Reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el Cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, y perdona nuestras ofensas, como perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del Mal. Porque tuyo es el Reino, el Poder y la Gloria, por siempre. Amén."
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